El Barça devuelve 85 millones de euros a los bancos

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El club azulgrana ha reducido en solo tres años el 54% del crédito sindicado prestado por siete entidades bancarias

Víctor Malo

Antoni Rossich (ex director general), Javier Faus (vicepresidente primero), Sandro Rosell (ex presidente), Josep María Bartomeu (presidente) y Nacho Mestre (director general)
Antoni Rossich (ex director general), Javier Faus (vicepresidente primero), Sandro Rosell (ex presidente), Josep María Bartomeu (presidente) y Nacho Mestre (director general)

02 de abril de 2015 (00:00 CET)

El FC Barcelona sigue dando muestras de una fiable solvencia económica en su carrera de fondo contra el Real Madrid por ser el club más rico del mundo. La entidad que preside Josep María Bartomeu ha reducido el 54% del crédito sindicado que se firmó en julio de 2010 con siete entidades bancarias distintas. O lo que es lo mismo: el club azulgrana ha devuelto 85 millones de euros a los bancos en los últimos tres años.

La actual directiva del Barça, con Sandro Rosell en la presidencia, firmó el actual crédito sindicado nada más hacerse con las llaves del club. De hecho, la junta de Joan Laporta ya lo estaba negociando antes de las elecciones que ganó Rosell por amplia mayoría (61,4% de los votos). La cifra total prestada por los bancos ascendía a 155 millones de euros –156,9 millones entre intereses y otros conceptos– y, actualmente, la deuda ha disminuido a 71,9 millones.

Al cierre del ejercicio 2011 se contabilizó el ingreso del préstamo, así que no se redujo nada. Al año siguiente, tras el curso 2011-12, la deuda con los bancos había descendido a 138,4 millones. Después de la temporada 2012-13, el Barça ya había devuelto el primer tercio del crédito sindicado –unos 53 millones–, quedando pendientes 103,6 millones. Del cierre del ejercicio 2013-14 se desprenden los 72 millones de endeudamiento actual. Esta cifra se verá reducida en aproximadamente 45 millones de euros en junio.

Los ingresos han crecido en 115 millones desde 2010

Javier Faus, vicepresidente económico del club, y Antoni Rossich, ex director general, asumieron el reto de equilibrar unos balances que en la etapa final de Laporta se habían descompensado. Rosell llegó a decir que no había ni un euro en la caja fuerte, que no daba ni para pagar las nóminas de los trabajadores y que llegaban tiempos de austeridad que se plasmaron en la conocida anécdota de la supresión de fotocopias en color durante el primer año.

Las aguas tampoco tardaron demasiado en volver a su cauce. Con una ambiciosa política de marketing, firmando patrocinadores por todo el mundo –en muchos casos a través de una novedoa figura conocida como el partner regional–, el club elevó de forma sustanciosa su nivel de ingresos hasta los 530 millones actuales. El último Barça de Laporta facturó 415 millones.