El Barça acusa los fallos de Alexis y el Málaga se va con premio del Camp Nou

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El cuadro de Vilanova no saca rendimiento de sus ocasiones y los de Pellegrini se lo creen en el tramo final para lograr un valioso empate

Tito Vilanova felicita a Alexis pese a su errático partido ante el Málaga | EFE

16 de enero de 2013 (23:47 CET)

El Barça perdonó la vida al Málaga en la ida de la eliminatoria de cuartos de final de la Copa del Rey (2-2). El cuadro de Tito Vilanova cuajó un gran primer tiempo, pero no supo rentabilizar su monopolio del balón ni sus ocasiones de gol. En un segundo tiempo más defensivo del Málaga, el cuadro azulgrana se atascó y lo acabó pagando caro.

El Barça, más despierto al principio que al final, mostró su intención de prolongar el recital de fútbol que inició el pasado domingo contra el propio Málaga. A los cinco minutos, Thiago falló una vaselina que levantó a medio estadio de su asiento y, solo dos minutos después, Alexis perdonó lo imperdonable, errando un remate a boca de gol que envió por encima de la portería de Kameni. Dos fallos que el Barça acabaría acusando y que sirvieron para aventurar que esa no iba a ser la noche ni de Thiago, ni de Alexis, que no terminaron el partido.

Despierta la bestia


El chileno, falto de confianza, vio la tarjeta amarilla por dejarse caer dentro del área malaguista y al final del primer tiempo volvió a perdonar una ocasión aún más clara que la anterior. Entre estas dos acciones, y cuando más perdido parecía estar el cuadro de Pellegrini, Pinto y Thiago hicieron una demostración de lo que es la falta de entendimiento. El guardameta gaditano sirvió un balón muy arriesgado al centrocampista que, a su vez, no tomó las precauciones necesarias en el control y se dejó ‘robar la cartera' por Iturra, que perforó la portería de Pinto para inaugurar el luminoso (m. 25).

Fue recibir el gol y despertar el mejor jugador del mundo. Leo Messi, que entregó su cuarto Balón de Oro a la afición justo antes de empezar el duelo, demostró el por qué de su hegemonía. El astro argentino agarró un balón a la altura de medio campo y corrió la banda derecha con la pelota enganchada a la mismísima línea. Weligton la interceptó, pero Messi supo anticiparse al defensa y plantarse solo ante Kameni para batirle, después de tomarse todo el tiempo del mundo (m. 29). Tan solo un minuto después, hizo una sorprendente aparición Carles Puyol. El capitán del Barça desafió las leyes de la geometría con un remate de cabeza imposible, que batió a Kameni y rubricó una remontada exprés.

Jarro de agua fría

En el segundo tiempo, Pellegrini, consciente de que un 2-1 en el Camp Nou no era mal resultado, optó por dar entrada a Monreal en lugar de Portillo. Sus opciones pasaban por un planteamiento más defensivo, teniendo en cuenta la ausencia de dos hombres vitales como Isco y Joaquín. Con la entrada de Pedro al campo, parecía que las cosas se complicaban para los malaguistas. A las primeras de cambio, el canario salió disparado hacia Kameni y fue derribado por Monreal. El defensa navarro fue expulsado y el Málaga, que había forzado el lucimiento de Pinto con los chutes de Eliseu, parecía abatido.

Nada más lejos de la realidad. El Málaga sacó petróleo de una acción a balón parado. Eliseu, muy activo, puso un centro medido en el pico del área chica. Adriano cayó al suelo y ni Puyol ni Mascherano se percataron de la llegada de Camacho, que fulminó a Pinto (m. 44), sin dejar tiempo de reacción al cuadro azulgrana. Los de Vilanova tendrán que decidir el pase a semifinales en La Rosaleda, con una muy premisa clara: la obligación de ganar.

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