El balonmano catalán consume sus últimas horas al borde de la extinción

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El presidente de la FCH, Tomás Moral, pide clemencia tanto a la Generalitat como a Cerdanyola del Vallès

Fachada de la lujosa instalación del PEM Guiera, en Cerdanyola del Vallès

08 de octubre de 2014 (22:09 CET)

El balonmano catalán está a un paso de la desaparición. La Federación Catalana de Balonmano (FCH) afronta el que podría ser su último mes de vida con el atisbo de esperanza de que, o bien el ayuntamiento de Cerdanyola del Vallès, o bien la Generalitat de Catalunya, tiendan una mano milagrosa que, por el momento, mantienen guardada en sus respectivos 'bolsillos'.

El organismo que preside Tomás Moral lleva más de un año en concurso de acreedores y, tras pactar un convenio de viabilidad con el juez concursal en julio, se topó con una nueva problemática: el Ayuntamiento de Cerdanyola del Vallès, acreedor de unos 500 euros sobre una deuda total de un millón, impugnó el convenio concursal y comprometió la viabilidad del balonmano en Cataluña.

El problema reside en que mientras permanezca el bloqueo judicial, la legislación dificulta que la Federación pueda recibir las subvenciones pendientes de la Generalitat, que corresponden a los años 2013 y 2014. Por demérito propio, el organismo carece liquidez y, si no obtiene esos ingresos, ni cubrirá gastos ni llegará a final de año con vida.

El Ayuntamiento mantiene la impugnación del convenio de acreedores

Ese es el motivo por el que Moral está preparando un llamamiento público a todos los efectos para conseguir la viabilidad de la federación. Según ha explicado en declaraciones a Diario Gol, el presidente de la 'fede' convocará a toda la familia del balonmano catalán en la Plaza del Ayuntamiento de Cerdanyola para reivindicar la supervivencia del deporte que aman.

Moral ha optado por "pedir clemencia" tanto a Cerdanyola como a la Generalitat. "Mientras esté bloqueado el concurso no podemos mantener la actividad normal de la Federación, ni pueden cobrar lo que les corresponde los demás acreedores. Por tanto, pedimos al Ayuntamiento de Cerdanyola que cuando el juez resuelva la impugnación del concurso a nuestro favor no recurran para volverlo a impugnar, porque ese proceso se alargaría varios meses y solo serviría para matar al balonmano", sentencia el presidente.

Asimismo, el dirigente de la FCH pide a la Generalitat que busque una solución legal para avanzar el pago de las subvenciones atrasadas. En el supuesto de que finalmente desaparezca la institución, que tiene 73 años de historia, cabría la posibilidad de que la Federación Española de Balonmano monte una delegación en Cataluña. 

La negativa de los bancos

En julio, la Federación y el Ayuntamiento de Cerdanyola alcanzaron un acuerdo para resolver el contrato de permanencia en el pabellón de Guiera, como sede del balonmano catalán. El pacto consistía en que Cerdanyola asumía la propiedad total del pabellón y la deuda de tres millones con los bancos. Dicha deuda se reduciría a 2,82 millones gracias a una quita efectuada por los bancos: Bankia e Institut Català de Finances (ICF).

Sin embargo, cuando parecía cerrado este acuerdo, el pleno del Ayuntamiento de Cerdanyola propuso una nueva oferta que sorprendió a las demás partes, especialmente a los bancos. La alcaldesa Carme Carmona propuso asumir 2,36 millones de deuda, eliminando el valor de reversión (unos 460.000 euros) que correspondía a la federación. Pese a ello, la FCH lo aceptó, pero los bancos se negaron al cambio de condiciones.

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