El Ayuntamiento de Cerdanyola da 20 días al balonmano catalán para alcanzar un acuerdo

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El consistorio estudia recurrir la sentencia del juez y acusa a la Federación Catalana de Balonmano de realizar una "gestión deficiente"

Carme Carmona, alcaldesa de Cerdanyola del Vallès

17 de octubre de 2014 (18:37 CET)

El Ayuntamiento de Cerdanyola del Vallès se ha pronunciado por primera vez desde que Diario Gol destapó el riesgo de desaparición de la Federación Catalana de Balonmano (FCH). En un comunicado oficial, el consistorio que gobierna la socialista Carme Carmona ha reconocido que sus abogados están estudiando si vale la pena o no interponer un recurso de apelación contra la sentencia del juez Francisco Javier Fernández Álvarez, publicada este jueves.

"Los juristas municipales estudian el documento para valorar la posibilidad de recurrir en apelación en caso de que los intereses de los ciudadanos de Cerdanyola resulten lesionados", expone el comunicado. "Si en este proceso de estudio –tienen 20 días– se llegase a un acuerdo entre las partes, el recurso no tendría sentido", afirma, abriendo un atisbo de esperanza para la FCH.

El problema es que las dos instituciones llevan negociando un acuerdo para resolver el contrato de explotación sobre el PEM Guiera desde 2011. La FCH aceptó las tres últimas propuestas realizadas por el Ayuntamiento para cerrar ese acuerdo pero, finalmente, todas se terminaron echando nuevamente para atrás de manera inexplicable. 

El Ayuntamiento descarta responsabilidades

Cerdanyola manda un mensaje con lectura de doble filo. Por un lado, asegura que no realizará ninguna acción que ponga en peligro de extinción ni al balonmano catalán ni a la federación, dando una imagen próxima a la voluntad de buscar un acuerdo para resolver el conflicto de intereses. Por el otro, no duda en atacar duramente a la FCH al acusarla de ser la culpable de estar en esta situación por su "deficiente gestión" económica.

"Las consecuencias de la deficiente gestión de los directivos de la Federación Catalana de Balonmano en ningún caso puede recaer sobre las espaldas y los bolsillos de los ciudadanos de Cerdanyola del Vallès y de su Ayuntamiento", aseguran.

No explican el por qué de la impugnación

La FCH tiene una deuda de 502,17 euros con el Ayuntamiento de Cerdanyola que, tras la aprobación del convenio de acreedores quedaría en poco más de 200 euros a cobrar, teniendo en cuenta que habría que aplicar una quita del 60%. Al tratarse de una cantidad tan insignificante para el Ayuntamiento, no acaba de quedar claro cual es el motivo de impugnar el convenio de acreedores –ya desestimado– ni de recurrirlo. Hecho que todavía no han explicado.

En lo que sí que insiste Cerdanyola durante su comunicado es en que no quiere causar ningún mal al balonmano catalán ni a la FCH. El mensaje parece un poco contradictorio: "El Ayuntamiento de Cerdanyola manifiesta su apoyo al balonmano en particular y a la práctica del deporte en general. No ha hecho ni hará ninguna acción que pueda comportar la desaparición de la Federación Catalana de Balonmano ni del balonmano en Cataluña".

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