El Atlético hunde al Real Madrid en la primera parte

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El equipo de Ancelotti se muestra muy vulnerable sin Ramos en la defensa y encaja dos goles

Cristiano Ronaldo, rodeado por los jugadores del Atlético en el Calderón | EFE

07 de febrero de 2015 (17:03 CET)

El Atlético de Madrid volvió a demostrar quien manda en la capital de España. El conjunto del Cholo Simeone, una vez más, golpeó rudo y contundente al Real Madrid en el Vicente Calderón, en una primera parte maravillosa para la hinchada rojiblanca (2-0).

El cuadro blanco, muy vulnerable en defensa, echó en falta la presencia de su hombre más fiable, Sergio Ramos, que se perdió el partido por lesión. Tampoco estaba Pepe, con lo que el eje de la zaga quedó en manos de una joven pareja de centrales: Nacho y Varane. Dos futbolistas con talento que no estuvieron a la altura de las circunstancias.

En tan solo 18 minutos el Atlético ya había perforado en dos ocasiones la portería de Casillas. Primero lo hizo Thiago, con un disparo envenenado desde la frontal del área ('14). Luego fue Saúl Ñíguez, que entró en sustitución de Koke tras salir lesionado. Saúl aprovechó un centro de Siqueira y, con una tijereta, envió el balón pegado al palo izquierdo. Casillas, apático, podría haber hecho algo más en las dos acciones. Especialmente en el primer gol, que le doblegó las manos.

Penalti no señalado

El Madrid, incómodo y acosado, tardó 31 minutos en chutar entre los tres palos. No ocasionó apenas peligro en el regreso de Cristiano Ronaldo, tras dos jornadas sin jugar por sanción. La cosa pudo ser mucho peor si el árbitro, Fernández Borbalán, hubiese señalado un penalti a favor del Atético por mano de Khedira dentro del área.

En los cinco partidos anteriores, el Atlético acumula tres victorias y dos empates. El último precedente de victoria madridista data del pasado 24 de mayo, cuando el Real Madrid ganó la Décima. Cabe recordar que aquel partido terminó en empate al término de los 90 minutos gracias a un gol de Ramos al filo del tiempo de prolongación. El Madrid tuvo que recurrir a la prórroga para obtener la victoria y levantar la ansiada Décima.