El arbitraje, el salto definitivo de la mujer en el mundo del fútbol

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Tamara Martín Beret, colegiada en Catalunya, explica sus inicios en la práctica y la mediación en este deporte

Gerard Mateo

Tamara (derecha), de árbitra asistente durante el amistoso entre el Sabadell y un combinado ecuatoriano sub 19, como premio a su gran temporada
Tamara (derecha), de árbitra asistente durante el amistoso entre el Sabadell y un combinado ecuatoriano sub 19, como premio a su gran temporada

14 de noviembre de 2012 (16:08 CET)

Los árbitros son la cara más desconocida e incomprendida del fútbol, pero sin ellos sería imposible practicar este deporte. La mujer, como en todos los ámbitos de la vida, ha ganado protagonismo en el mundo del balompié desde que en 1991 se disputara el primer Mundial de fútbol femenino, en China. Hasta el punto que, tras hacerse un hueco en el deporte rey, se está normalizando y promoviendo su salto al arbitraje. Tamara Martín Beret (6 de julio de 1993), una de las mujeres que se enfunda el traje de réferi cada fin de semana, explica cómo es su día a día en los campos de fútbol. Lleva dos años arbitrando. Su entorno le decía que "estaba loca" y que "no iba a soportar los insultos".

Estudiante de un grado superior de educación infantil tras aprobar el Bachillerato (quería estudiar INEFC, pero un cambio en el plan de estudios le hizo tirar la toalla), Tamara comenta que "actualmente es más fácil ser árbitra que futbolista". Arbitra hasta Cuarta Catalana como árbitra principal, y hasta Segunda Catalana como asistente. Al mismo tiempo es jugadora del Cerdanyola de Primera Catalana, y ha defendido los colores de la UD Barberà, del CE Sabadell y del CE Mercantil, aunque con ocho años esperó uno a que la apuntaran a algún club porque en casa no gustaba la idea.

Facilidades para las chicas

Tamara, además, tiene el título de monitora de fútbol (nivel 0) y ha entrenado a un equipo de prebenjamines, a un femenino y a un infantil, como segunda entrenadora. "Después de jugar y entrenar quería ver la tercera cara del fútbol, probar suerte, y unos amigos (que ya eran árbitros) me incitaron a empezar porque se necesitaban chicas", asegura. Solo en Catalunya, la cifra de árbitros es de unos 2.000, de los cuales 115 son chicas (el 5%). La última temporada eran 70 (3%).

Desde el Comitè Tècnic d'Àrbitres confirman a Diario Gol que les "gustaría potenciar" el arbitraje femenino ya que "hay pocas chicas". Por ello, las mujeres "tienen un departamento de captación especial". Estas palabras las corrobora Tamara: "Hay menos barreras para las futbolistas y para las árbitras. Se han creado muchos equipos, pero faltan categorías. En el arbitraje necesitan chicas y te ponen las cosas un poco más fáciles para que lo logres si de verdad estás interesada", argumenta. De todos modos, considera que la inclusión de la mujer en el fútbol aún es vista "de aquella manera".

Una ayuda económica

Por ahora, Tamara ingresa unos 100 euros de media por fin de semana. La única opción que tiene de comer del arbitraje es dar el salto a nivel nacional y, para ello, debe ascender a Primera Catalana. A partir de ese momento, también podría ir de asistente a Tercera y Segunda División B. El salto a nacional conllevaría un mayor control y más exigencia física por parte de las autoridades pertinentes. Ahora mismo, las pruebas que realiza son: correr 2.000 metros en nueve minutos y realizar seis series de velocidad de 40 metros en 6,5 segundos. Cabe recordar que, cuanto más alta es la categoría, menos plazas hay que llenar. "No me pongo techos", sentencia.

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