Dos novelas relatan la muerte de Messi y un atentado yihaidista en el Camp Nou

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Barcelona se prepara para un Sant Jordi marcado por dos obras que asustan a los aficionados del Barça

"El hombre que mató a Messi" y "La espada de Alá" relatan dos hechos tristes para el fútbol

09 de abril de 2015 (10:27 CET)

Un coche bomba, disparos contra los futbolistas y el fallecimiento de Leo Messi por el cabezazo de un madridista son los argumentos de dos novelas polémicas que ocuparán las estanterías de las librerías en las próximas semanas. "El hombre que mató a Messi" (Edhaya), de Emma Riverola, y "L'espasa d'Al·là" (La espada de Alá), de Jordi Calvet, ven la luz en un momento delicado para la sociedad y el deporte.

La novela de Riverola nace de un sueño que no puede quitarse de la cabeza. La escritora sitúa la acción en un Barça-Madrid. Messi y un defensa del eterno rival llamado Jairo corren detrás del balón, chocan con la cabeza y el azulgrana cae desplomado. Fulminado. Muerto. La autora reflexiona que los futbolistas son los héroes del momento y que esta fatalidad se entiende como "matar el símbolo de la ingenuidad, de la genialidad, de la humildad".

Jairo convive con Gaia, una chica que perdió a su madre en el atentado de ETA en Hipercor. El encuentro entre ambos representa la catarsis, relata la novelista. El libro es una reflexión sobra la culpa, sobre víctimas y verdugos, sobre la fuerza del perdón.

Controles escasos

Más sensible, si cabe, es la novela de Calvet, especialmente en un momento en el que los cuerpos de seguridad han detenido a diversas personas que preparaban un ataque yihaidista en Cataluña. El autor también sitúa la acción en un clásico en el Camp Nou. En la vuelta de la Supercopa de España, concretamente. Un yihaidista tailandés de origen catalán dispara a los jugadores del Real Madrid mientras celebran un gol, y coloca un coche bomba en los aledaños del estadio barcelonista.

La inspiración de Calvet surge de la "baja seguridad", según declara a EFE, de los estadios de fútbol. Es imposible registrar a todos los espectadores en un espacio corto de tiempo y "la pinta de cada aficionado marca la intensidad del registro". Él mismo esquivó todos los controles de seguridad porque vistió traje y corbata para entrar en el Camp Nou. Ello le permitió introducir un objeto metálico dentro de un bocadillo. Su protagonista actúa igual. El autor advierte de que un campo de fútbol es un posible objetivo de un ataque terrorista.

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