De la élite a la miseria

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Jugadores y profesionales del deporte que lo tuvieron todo se ven en la ruina, con deudas y muchas adicciones

Paul Gascoigne, arrestado por la policía | EFE

09 de noviembre de 2012 (19:27 CET)

Lo tienen absolutamente todo, excepto cabeza. Con un día de trabajo pueden ganar el sueldo de un año de cualquier mortal. Conducen los mejores coches. Se mueven con las mujeres más bellas. Pero son infelices. En su caso, el dinero no da la felicidad. Un estudio reciente de la consultora Schips Finanz asegura que la mitad de los futbolistas de las ligas de Europa se arruina en cuanto cuelga las botas. Esta cifra es superior en los deportistas de la NFL americana (78%), dos años después del retiro, o de la NBA (60%), cinco años después de decir adiós al deporte profesional. Los casos de Garrincha, Gascoigne, Caffey o Iverson solo son algunos ejemplos.

Empiezan ganando pocos dólares en las ligas universitarias y, de un día para otro, se encuentran con muchos ceros en los bolsillos. Ni siquiera los cursos de formación financiera de la NBA pueden frenar el fracaso. El caso más conocido de la liga americana es el de Scottie Pippen, ex alero de los Chicago Bulls y ex compañero de Michael Jordan. Se retiró en 2004, con 39 años y tras 17 en la NBA. Se embolsó más de 90 millones de euros durante su carrera, pero las inversiones ruinosas (entre ellas un intento de lanzar una aerolínea privada), las deudas y la mala gestión de sus asesores le llevaron a la bancarrota. Tras su retirada, trató de disputar algunos partdos en la liga de Finlandia para ganar algo de dinero.

Divorcios y juego

Lo mismo le ocurrió al que fuera su compañero Jason Caffey, que empeñó sus anillos de campeón para afrontar las deudas. Incluso Jordan, quien pagó 118 millones de euros por su divorcio, estuvo cerca de arruinarse en las mesas de juego. Hombres como Charles Barkley (ex de 76ers, Suns y Rockets), que perdió casi ocho millones de euros en seis horas apostando al blackjack) o Antoine Walker (ex de Celtics, 'Mavs', Hawk y Heat y ahora en la 'Segunda División' americana), que intentó pagar más de 600.000 euros con cheques sin fondos en un casino después de ganar más de 70 millones de euros como jugador, también terminaron arruinados. Tal vez uno de los casos más recientes sea el de Alen Iverson que, después de conseguir 120 millones de euros por defender las camisetas de Pistons, 76ers, Denver o Grizzlies, le acaban de embargar 646.000 euros en concepto de una deuda a una joyería.

Sin embargo, hay otros deportistas que terminan en las mismas condiciones. El ex jugador de la NFL Andre Rison también picó con inversiones ruinosas y agentes que se aprovecharon de su fortuna. Jack Clarck, estrella de los Boston Red Sox de la MLB de béisbol empezó a adeudarse estando todavía en activo. En el mundo del boxeo, Mike Tyson y Evander Holyfield derrocharon todo el dinero habido y por haber. Por poner un ejemplo, Tyson llegó a gastar 6.000 euros anuales por alimentar a sus dos tigres de bengala y otros 300.000 euros se los dejó en una fiesta de aniversario.

El fútbol, salpicado

En el mundo del atletismo, uno de los casos más impactantes es el de Marion Jones. Las drogas provocaron que tuviese que devolver todos los triunfos conseguidos en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y que pagase multas. Eso, unido a la mala gestión del patrimonio la llevaron, incluso, a vender la casa de su madre.

Pero el mundo del fútbol tampoco escapa a la ruina. Como dice el estudio, la mitad de los jugadores de las ligas europeas terminan en la bancarrota, y muchos de ellos con problemas con el juego y el alcohol. Qué decir de Paul Gascoigne (ex futbolista de Newcastle, Tottenham, Lazio y Glasgow Rangers entre otros), Garrincha (compartió la gloria con Pelé) o George Best (ex del Manchester United, Balón de Oro en 1968). Tienen en común su buen fútbol y su amor a la noche, a las drogas, al alcohol y al despilfarro generalizado. También Ailton (ex del Werder Bremen) o Sané (mítico futbolista de la Bundesliga en los años 80) terminaron sin dinero por culpa de las inversiones ruinosas.

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