Dani Juncadella: "En este mundo, uno se busca los espónsors como sea"

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El piloto barcelonés vuelve a casa para subirse a un monoplaza de la GP2 antes de viajar a Italia para probar un Ferrari

Dani Juncadella, campeón de Europa y de la Fórmula 3 Euro Series

Juncadella, celebra con su equipo su título en la F3 Euro Series
Juncadella, celebra con su equipo su título en la F3 Euro Series

29 de octubre de 2012 (12:36 CET)

Hijo y sobrino de pilotos. Y con años de experiencia en los programas de formación de Red Bull y Mercedes. Aun así, Dani Juncadella es el mejor ejemplo de cómo sin hacer ruido, con prudencia y humildad, uno puede labrarse una carrera en el exigente mundo de las cuatro ruedas.

Hace una semana, este joven barcelonés de 21 años se convirtió en el primer piloto en reunir en su palmarés cuatro de las pruebas de mayor prestigio internacional en las categorías de formación. A su victoria en el Masters F3 de Zandvoort, con el que dio el pistoletazo de salida a un año inolvidable, Dani añadió –no sin sufrimiento- el doblete en la Fórmula 3 Euro Series y el campeonato Europeo de la FIA, que se unen al GP de Macau de 2011, el Mundial oficioso de la categoría, donde el próximo 18 de noviembre se postulará como firme candidato al doblete.

Recién llegado a casa, sin apenas "mucho tiempo para celebrar", pero sí para "saborear" su gesta, ha llegado el momento de la recompensa. Primero, poniéndose a los mandos de un GP2 en el Circuit de Catalunya, donde esta semana se someterá a una prueba con la escudería Rapax. Acto seguido, Dani viajará a Italia, donde cumplirá el sueño de todo piloto y se subirá a un monoplaza Ferrari.

Sus triunfos son el punto y seguido al camino que iniciaron pilotos como Jaime Alguersuari, Dani Clos o Miquel Molina. La materialización del éxito del programa de Joves Pilots del Circuit de Catalunya. Por eso, Juncadella se ha ganado por méritos propios la condición de última realidad del automovilismo catalán. Su temporada, sin embargo –a la espera de lo que suceda en Macau- no ha terminado. Y después de las celebraciones y premios, llega el momento culminante: el de las decisiones que despejarán un futuro de garantías que apunta a la GP2 o a la DTM.


La suya ha sido una temporada casi de ensueño...
Ha sido increíble. No podía haber sido mejor. He ganado todo lo que he competido y está claro que ha sido complicado al final. Pero de eso se trata, porque de todo se sacan buenas experiencias, y este es un deporte en el que no se decide nada hasta el último momento, hasta que no pasas la bandera a cuadros. Por tanto, este año me ha venido muy bien. No me puedo quejar y ahora mismo no lo cambiaría por nada.

¿Se puede decir que el GP de Macau de 2011 supuso un antes y un después en su carrera?
Segurísimo. Hasta entonces no había ganado ningún Gran Premio importante y Macau supuso un punto de inflexión en mi carrera deportiva. Como carrera única es el gran sueño de cualquier piloto, a partir de ahí me crecí muchísimo y desde entonces ha venido todo bastante rodado. Pero sí, se puede decir que después de ganar en Macau, me dí cuenta de que éste podía ser mi mundo.

¿Así de claro?
Hay veces que necesitas un superresultado para créertelo. Y yo hasta entonces había sido subcampeón en la Fórmula BMW, había ganado carreras en la Fórmula 3 y había estado luchando por ganar un campeonato en el que acabé tercero. Y necesitaba un resultado así para realmente creérmelo y que la gente hablara de mí. Fue un momento muy bueno, porque al final este año he vuelto a correr la Fórmula 3 y a ganar el campeonato y el Masters, que es lo que más cuenta.

Ningún piloto hasta ahora había conseguido este póquer. Y viendo la nómina de campeones en todas estas pruebas (Senna, Patrese, Schumacher, Hamilton...) es como para echarse a temblar...
Está claro. Cuando ves el palmarés del GP de Macau, la sensación es increíble. Compartir palmarés con todos ellos ya lo dice todo. Y esto me motiva a seguir adelante. Es brutal y estoy muy contento, pero siempre con los pies en el suelo y pensando que, de cara a la Fórmula 1, aún no se ha conseguido nada.

En 2008 y 2009 formó parte del programa de formación de pilotos de Red Bull. ¿Fue muy duro verse fuera?
Fue un golpe muy duro en el que aprendí muchísimo. Me costó muchísimo asimilarlo, pero siempre digo que fue lo mejor que me ha podido pasar, porque justo después Mercedes se interesó por mí y me han apoyado bastante. Por tanto estoy superagradecido, porque sin ellos no estaría corriendo y ganando.

Red Bull y Mercedes, casi nada... ¿Es muy diferente trabajar con unos y otros?

Es otra historia. En Red Bull, lo que pretenden es encontrar a otro piloto como Vettel, que destroce al resto en las fórmulas menores. Y esto, hoy en día, no va a volver a pasar, porque cada vez hay más pilotos compitiendo y está muy cara la victoria. En mi segundo año en la Fórmula BMW fui segundo, no les pareció suficiente y me echaron. Sin embargo, en Mercedes, el año pasado quedé tercero en mi segundo año quedé tercero en la Fórmula 3 y han seguido contando conmigo como siempre. No tenían ninguna duda al respecto, han vuelto a confiar en mí, hemos ido a por el campeonato, y se ha demostrado que si la confianza que te dan es mucho mayor y la presión es menor, eso al final te ayuda.

Más allá de la confianza y los resultados, el futuro profesioanl de un piloto puede depender de su habilidad para conseguir espónsors. En su caso cuenta con el apoyo de Astana, el consorcio kazajo que sustenta el equipo ciclista en el que militó en su día Alberto Contador. ¿Cómo se gestó este sorprendente patrocinio?
Está claro que al final, en este mundo uno tiene que buscarse los espónsors como sea. Y gracias a un buen contacto tuve el interés de Astana. Al principio no había apoyo económico. Simplemente pintábamos el coche para que ellos cogiesen ilusión y si les gustaba podían ayudarme en un futuro y es lo que pasó. El apoyo económico el primer año fue mínimo, pero al final, les sedujo el proyecto y aquí estamos.

¿Es cierto que el acuerdo llegó a pender de un hilo hace unos meses?

Sí, el problema fue que la estructura inicial estaba pensada para entrar en la GP2 y ellos iban a apoyarme. Pero surgieron unos problemas políticos allí y el dinero no llegó a tiempo. Por tanto, replanteamos el proyecto pensando en la Fórmula 3 y en ganar el campeonato. Aquí las cantidades que se piden son menores y todo pudo llegar a buen puerto. Tener un buen palmarés es lo más importante. De hecho, si hubiese corrido en GP2 este año, ahora todo sería mucho más complicado. Este campeonato siempre queda aquí y seguro que de cara al futuro me ayudará mucho.

Ahora es momento de disfrutar, pero sin descanso, porque sus próximas semanas seguirán siendo un no parar...

Todo me hace muchísima ilusión, tanto el test de esta semana con un GP2, como volver a Macau. Es difícil elegir... sin embargo, probar un Ferrari es un sueño que tengo desde pequeño: poder subirme a un Fórmula 1 y más si es un Ferrari como en el que compite Fernando Alonso. Es una sensación única y aunque no sea por mucho rato, creo que no lo olvidaré jamás porque muy pocos elegidos pueden tener esta oportunidad.

¿No se pondrán celosos en Mercedes si le oyen?
Para nada. Está claro que ahora, la GP2 sería mi paso lógico, pero hay que estudiarlo porque hay mucha gente que se está matando por estar ahí y llegar a la Fórmula 1, pagando unas cantidades de dinero demasiado elevadas. Mercedes tendrá también interés por mí en la DTM y al final de año valoraré mis opciones.

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