Cuando ser deportista profesional ya no es rentable

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El piloto de skeleton Aleix Alcaraz se ve obligado a pagarse la temporada de su bolsillo ante la retirada de ayudas

Aleix Alcaraz, sobre su trineo

10 de noviembre de 2012 (13:06 CET)

Suena el despertador. Otra vez, las 7 de la mañana. Por delante, 14 horas de trabajo, traslados y entrenamientos. Ésta no es la rutina diaria de un currante cualquiera –que podría serlo, sino de un deportista profesional al que, como tantos otros, la ausencia de patrocinadores, y la retirada de subvenciones y becas oficiales le hizo replantearse ya no solo su actividad deportiva, sino también su vida profesional.

Campeón de España de karting en 2005, Aleix Alcaraz escribió su nombre en los libros de historia, al convertirse en el piloto más joven en puntuar en las World Series by Renault 3.5 (2008). Víctima de la exigencia de un deporte como el automovilismo en el que el talento no lo es todo, este egarense de 22 años se vio obligado a cambiar los monoplazas por los trineos, hasta llegar a ser uno de los pioneros en nuestro país en una disciplina desconocida, el skeleton. Su meta estaba clara: los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014.

Sin embargo, después de una espectacular progresión en sus dos primeras temporadas deslizándose por el hielo, Aleix ha tenido que volver a coger el volante como piloto probador de la firma de neumáticos Hankook para, ante la retirada del apoyo de la Federación Española de Deportes de Hielo, ganarse la vida y costearse los gastos de una temporada en la que solo pretende "demostrar que se han equivocado y seguir intentándolo".

Dejadez federativa
"En la situación en la que estamos hoy en día, te ves en la obligación de anteponer tu futuro laboral al deportivo. Y además, si no apuestan por ti... yo ya sé que no iré a los Juegos, pero no porque no pueda compaginarlo, sino porque no me dan los medios para hacer una temporada en condiciones y conseguir la plaza olímpica. Cuando no valoran ni el trabajo que estás haciendo ni la progresión que has tenido durante los últimos dos años, te preguntas, ¿qué está pasando? ", sostiene resignado.

Tras la pérdida de las ayudas federativas, que se verán reducidas este año a solo una prueba de las seis que disputará, llegó la retirada de la beca en el CAR, que le ha obligado a buscarse un gimnasio donde continuar con su preparación y a elaborarse su propio calendario, "un programa bastante extenso, pero no todo lo que me gustaría porque me lo tendré que pagar yo". "Tuve que llamar personalmente a la Federación para preguntarles si mi beca estaba concedida o no. Y ellos no sabían nada, es como si dijesen 'este tío nos da igual'", añade el piloto catalán, que además ha tenido que buscarse la vida fuera de su comunidad para abaratar los costes básicos en la práctica de su deporte: "Desde la Federación Catalana teníamos que tramitar la licencia a través de un club de atletismo y pagar 250 euros. Sin embargo y gracias a la ayuda del piloto asturiano Javier Pintado, presidente del club de Deportes Carrilanas, y de la Federación Asturiana de Hielo nos la han tramitado gratis y también tienen intención de comprarnos algunas cosas de material".

"No es un pulso a nadie"
Los resultados, sin embargo, no han tardado en llegar, y después de una semana de permiso laboral que ha aprovechado para costearse sus entrenamientos en Alemania, Alcaraz firmó un meritorio séptimo puesto en la Opening Race disputada la pasada semana en Innsbruck (Austria), carrera que, por supuesto, también pagó de su bolsillo. "Me tengo que comprar los vuelos, reservar las pistas, los hoteles, hablar con el entrenador para ver si viene o no viene... ¿Que si merece la pena? Por supuesto, porque me gusta, es algo en lo que creo y soy una persona a la que le gusta competir. Me encantaría poder llegar a los Juegos y a mí no me cortan las alas así como así", asegura.

"Todo esto lo hago por mí, porque quiero llegar a estar arriba y porque quiero que todo el tiempo que llevo entrenando se refleje en la pista y que, de paso, quede claro que no se están haciendo bien las cosas. Y es una pena. El problema es que la estructura ya está definida y, por tanto, tendré que apechugar. Pero aquí se demuestra si uno es bueno o no. Esto solo acaba de empezar", añade Aleix, quien sin embargo no considera que su persistencia sea "ningún pulso a nadie".

Una estructura para "no ir por ahí como gitanos"

"Solo quiero demostrar que soy una persona válida para que apuesten por mí. No desafío a nadie, porque si lo haces, a la larga tienes todas las de perder, porque son los que deciden. Acepto de alguna manera que no me quieran ayudar, por eso he decidido seguir mi camino y hacer las cosas a mi manera", explica el de Terrasa, quien en definitiva, lo único que pide "es que no tengamos que ir por ahí como gitanos".

"Lo lógico sería diseñar un programa que sea Pyeongchang 2018. Que tampoco se necesita un desembolso demasiado grande si se hacen bien las cosas. El problema es que no hay un director técnico o alguien que sepa de este deporte y que pueda tirarlo hacia adelante.", concluye. Mientras tanto, Aleix seguirá escuchando el despertador cada mañana para coger su coche, desplazarse a su puesto de trabajo en Tarragona, y cumplir con su jornada laboral como cualquier otro currante, antes de regresar a Barcelona y machacarse en el gimnasio.

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