Cristianodependencia (0-0)

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El Real Madrid no pasa del empate sin goles en un partido triste ante el colista

Xabi Alonso y Nino pelean por un balón por alto | Archivo

12 de enero de 2013 (22:29 CET)

Sin Cristiano, Pepe, Sergio Ramos (y Adán) por obligación. Pero también sin Özil y Benzema, por decisión técnica. El Real Madrid aparcó durante 90 minutos los debates y plebiscitos para intentar dedicarse –sin éxito- a la práctica de ese noble deporte de nombre fútbol. Tras una mala actuación, el vigente campeón de Liga echó en falta la ausencia de su buque insignia en ataque, dejando escapar otros dos puntos más en el Reyno de Navarra ante un Osasuna más vivo, pero que también evidenció sus carencias frente al equipo de José Mourinho.

El Real Madrid sin Cristiano es mucho menos Madrid. Más en un momento como éste, en el que el crack luso viene personificando las alegrías de un equipo que, ahora sí, parece mirar hacia otro lado cuando está la Liga en juego. Salvó Cristiano a los blancos del más que probable cisma interno que habría provocado un triunfo de la Real con todo el runrun de la suplencia de Casillas como telón de fondo. También les permitió el de Madeira seguir con vida en una Copa a la que Mourinho parece ahora agarrarse, vista su alineación en Pamplona.

S.O.S. Osasuna

Sin el vigor de CR7 a la contra, el preparador blanco tendió la mano a Osasuna al dar descanso también a Özil, su mejor creador. El presente, es decir, la Liga, poco parece importar. Mejor mirar hacia adelante. Y si hay que sacrificar dos nuevos puntos en pos del rodaje de futbolistas como Higuaín y hasta Kaká (con un espeluznante bagaje de dos amarillas en 18 minutos), bienvenidos sean.

Ante un rival sin contragolpe, creación ni pegada, y rendido al pelotazo en largo en busca de alguno de sus islotes, Osasuna dejó pasar una ocasión única para sumar un triunfo que, más allá de los tres puntos, pudo haber dado un vuelco al ánimo de su entorno. No pintan bien las cosas para los rojillos. Vicecolistas, a expensas de lo que hagan Deportivo y Granada, los navarros se escudan en el mercado de invierno, donde esperan encontrar esa chispa que parecen haber perdido. Tan solo Cejudo, con un par de chuts –uno por banda en la primera mitad- y Kike Sola –quien justo en la reanudación obligó a Casillas a emplearse a fondo- dieron muestras de buscar las cosquillas al gigante dormido. Sin embargo, ni unos ni otros acabaron de dar con la tecla del buen fútbol en un partido para olvidar y que sirvió para demostrar que lo único que ata al Real Madrid de Mourinho a esta Liga es la ambición de Cristiano. Sin ella, no son nada.

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