Condenados a la remontada

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En casi un 50% de los partidos oficiales, el Barça se ha visto obligado a dar la vuelta al marcador

Samaras y Lustig celebran el gol del Celtic en el Camp Nou

24 de octubre de 2012 (02:00 CET)

El Barça de Tito Vilanova ha nacido para sufrir. Sin embargo, continúa encadenando resultados positivos y acumulando sensaciones extrañas partido tras partido. Se gana, pero rara vez la plenitud es total. Quizás porque el barcelonismo también estaba mal acostumbrado, quizás porque sea el precio que haya que pagar en la transición al 'guardolismo' al 'vilanovismo'. Bastante escaso, por cierto, puesto que el equipo es líder tanto en la Liga como en Europa, a pesar de haberse visto obligado a remontar hasta en seis ocasiones de un total de 13 partidos oficiales disputados. Siete de 14 si tenemos en cuenta el Gamper.

"Las remontadas no se trabajan. Si pudiésemos ganar antes, mejor. Todo esto habla mucho de los jugadores, porque si no persistes hasta el final, no ganas", justificó en rueda de prensa Vilanova, tras ser preguntado una y otra vez por las dificultades con las que se está encontrando su equipo a la hora de sacar adelante los partidos. Entre las recurridas y numerosas ausencias en defensa, que están obligando a Tito a alinear en cada partido a una zaga de circunstancias, y los fallos puntuales de Víctor Valdés, los rivales del Barça se han acostumbrado a encontrarse por delante en el marcador. En muchas ocasiones, con una efectividad incluso superior al 100%. Por increíble que parezca. "Antes decían que aburríamos y ahora no aburrimos", espetó irónicamente el técnico en rueda de prensa tras el triunfo ante el Celtic.

Cuestión de fe

Frente a Real Madrid –en tres ocasiones-, Osasuna y Sevilla, el Barça ha tenido que aplicarse a fondo y levantarse de la lona tras un tanto inicial del rival. Y a excepción del segundo partido de la Supercopa ante los blancos, en cuatro de esos cinco encuentros los azulgrana lograron dar la vuelta al marcador.

Los amantes de las emociones duras tuvieron este martes ante el Celtic una ración extra. Los escoceses solo necesitaron colgar un balón al área y verse favorecidos por un rechace de Mascherano para que el griego Samaras cabecease a placer y batiese al cancerbero blaugrana. Otra vez la misma historia. "Pudimos haber tirado la toalla, pero no paramos hasta el final", esgrimió Mascherano, uno de los futbolistas que más está sufriendo en este arranque de temporada, en zona mixta. "Es cuestión de seguir creyendo. Y eso es por lo que me gusta jugar aquí, porque nada está decidido hasta que el partido se acaba", añadió uno de sus socios habituales, Alex Song, quien ante el Celtic abandonó el eje de la zaga para regresar momentáneamente a su posición natural, la de mediocentro.

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