Cesc Fàbregas o el don de la oportunidad

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El de Arenys, que no veía puerta desde febrero, resultó clave en la remontada en el Pizjuán y afronta sin tensiones añadidas la semana previa al clásico

Cesc Fàbregas

30 de septiembre de 2012 (00:37 CET)

Más allá de la victoria, en la que desempeñó un papel fundamental, el regreso goleador de Cesc Fàbregas fue la mejor noticia para un Barça que apeló a la épica en el Pizjuán. El futbolista de Arenys de Mar puso fin a su sequía realizadora con dos tantos que hicieron posible la espectacular remontada azulgrana en Nervión, además de jugar un papel fundamental en la expulsión de Medel, que condicionó la recta final del partido.

Mucho se ha hablado en los últimos meses sobre el estado de forma del '4' blaugrana. Que si no tenía sitio en el once, que si no funciona como interior, que si había perdido su olfato... y después de casi ocho meses en blanco (su último gol en partido oficial se remontaba al 8 de febrero, en Copa en Mestalla), Cesc volvió a ser aquel jugador que se convirtió en el gran ídolo del Emirates Stadium. En ese futbolista útil, clave en los éxitos de la selección española. Le faltaba un partido redondo como el de este sábado ante el Sevilla para recuperar la confianza de ese sector de la afición que responde con murmullos a sus ocasiones y pases fallados. A los que cuestionan si su fichaje no fue demasiado caro para su aportación. "Ha estado a un nivel altísimo. Siempre tiene ganas de ganar, no hay más que ver el primer gol", le elogió Vilanova nada más acabar el choque.

Juez y parte

"No es la primera ni la segunda vez que paso por una racha complicada. Hay momentos que marcas sin querer, otras que te puede el ansia. Estaría preocupado si no tuviera oportunidades de marcar, pero no es así. Marcar es fundamental en el fútbol, pero tengo otras tareas diferentes en el campo", llegó a asegurar. Y fue precisamente ese ansia por reconciliarse con el gol a lo que se aferró el Barça para dar la vuelta a un 2-0 que hacía presagiar la primera derrota en la presente Liga.

Alineado un partido más como interior, Cesc se mostró muy activo desde el primer minuto, cuando Botía cortó un pase en profundidad suyo destinado a Messi. Partícipe de las primeras combinaciones en ataque de los de Vilanova, el de Arenys no se dejó influenciar por el gol inicial de Trochowski. Nada más encajarlo, tuvo en su cabeza un empate fulgurante. Pero la rápida respuesta de Palop lo impidió.

La guinda del pastel

En la reanudación, llegó el segundo de los andaluces. Parecía la sentencia. Hasta que Fàbregas y el Barça encontraron con un chut desde la frontal el balón de oxígeno tan necesario para creer en la victoria. El final de su sequía quedaba relegado a un segundo plano. De momento. Los tres puntos seguían en juego y Cesc peleó cada balón. Incluso con el juego detenido, lo que acabó provocando la reacción desmesurada y la expulsión del sevillista Medel.

Faltaba la guinda del pastel. El segundo de la noche (no marcaba dos tantos en Liga desde el duelo ante el Levante del 3 de diciembre de 2011), el gol del empate que espoleó definitivamente a los de Tito. En una jugada clásica, muestra de su inteligencia, de su colocación para evitar el fuera de juego. Y de su definición. Cesc recuperó de esta forma su mejor versión. La que dio al Barça tres puntos de oro justo antes del clásico ante el Madrid. No pudo haber escogido un mejor día para hacerlo.

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