Catar enloquece con el balonmano

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La selección de Valero Rivera, con dos tercios de jugadores no cataríes, doblega a Austria en un partido frenético

La afición de Catar anima a su selección | V.Malo

25 de enero de 2015 (20:52 CET)

Catar ha enloquecido con el balonmano. Este domingo, la afición catarí llenó el lujoso estadio de Lusail –cuya superficie cambia de color– durante un partido frenético contra la selección de Austria. La afluencia de aficionados fue tan elevada que estuvo apunto de agotar las butacas del pabellón, con cabida para 16.000 espectadores. No faltó el poderoso emir de Catar. 

Los hinchas catarías, en su mayoría vestidos con la habitual túnica blanca y la ghutra sobre sus cabezas, tiñeron de blanco una mitad del estadio. La otra, también catarí, vestía de blanco y granate, los colores tanto de la bandera como del uniforme del emirato. A pesar de sus atuendos, no dejaron de animar de forma efusiva, con artilugios sonantes, durante todo el encuentro. Sin duda, su fiereza –acompañada también de los cánticos de unos 100 españoles vestidos de cataríes– fue clave para que la selección de Valero Rivera doblegase a Austria (29-27).

El equipo de Catar solamente ha perdido uno de los cinco partidos que lleva jugados. Fue contra España en la fase de grupos. La afición ha hecho suyo un equipo que, en su mayoría, no tiene nacionalidad catarí. Solamente seis de los 16 jugadores de la plantilla son nacidos en Catar. El resto son españoles, montenegrinos, bosnios, cubanos, egipcios o tunecinos.

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