Castigo de cinco años sin entrar a un campo de fútbol para seis aficionados del Pro Patria

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La justicia italiana ha sancionado los insultos racistas de los hinchas del modesto equipo italiano al centrocampista del Milan Boateng

Boateng, durante un partido con el Milan / Archivo

08 de enero de 2013 (20:55 CET)

Seis aficionados italianos tendrán prohibida la entrada a los estadios de fútbol durante los próximos cinco años tras los incidentes acaecidos la pasada semana en el campo del Pro Patria, equipo de la cuarta división italiana, en un partido amistoso contra el Milan.

El centrocampista Kevin Prince Boateng abandonó el campo a los 26 minutos después de ser insultado con gritos racistas. Entonces, el jugador y sus compañeros abandonaron el campo.

Gran impacto mundial

Los incidentes tuvieron un gran impacto en todo el mundo y, sobre todo, en Italia, donde por primera vez se suspendió un partido de fútbol por gritos racistas. Entre los aficionados castigados figura un político local, de 21 años, del partido regional Liga Norte que ha puesto su cargo a disposición del alcalde.

El presidente de la Federacion Italiana de Fútbol, Giancarlo Abete, celebró la rápida condena de los perturbadores identificados por imágenes de vídeo.

"Confío en que vengan aún millares de suspensiones por cinco años", exigió el jefe de la Federación. Abete había solicitado para hoy una reunión en Roma con el jefe de policía italiana, Antonio Manganelli, y la ministra de Interior, Annamaria Cancellieri, para unificar una estrategia que permita combatir el racismo en el fútbol.

Un partido a puerta cerrada

El Pro Patria, además, ha sido sancionado con disputar un partido a puerta cerrada. En su dictamen, el juez deportivo que ha transmitido el informe del caso a los responsables de la máxima categoría del fútbol italiano (a la que pertenece el Milan) advierte al Pro Patria de posibles nuevas sanciones en caso de producirse más "infracciones" de este tipo por parte de sus aficionados.

La resolución de la justicia italiana se ha hecho pública un día después de que Joseph Blatter, el presidente de la FIFA, se posicionara en contra de que un equipo pudiera abandonar un partido de fútbol por insultos racistas para evitar situaciones ventajistas. Blatter, no obstante, denunció los comportamientos racistas en los campos de fútbol.

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