Carlo Ancelotti da con la tecla

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Benzema condiciona la apuesta del técnico italiano por el 4-3-3, aunque el Madrid, con Illarra de mediocentro, se muestra más goleador

James y Modric se felicitan tras uno de los goles del Real Madrid al Deportivo | EFE

26 de septiembre de 2014 (21:53 CET)

¿Benzema o Illarra? To be or not to be, that is the question. Como en el dilema hamletiano, ¡Benzema o Illarramendi, es la cuestión! Carlo Ancelotti siempre se ha inclinado en sus equipos por tres mediocentros. Cuando dirigía al Chelsea utilizaba a Essien, Ballack y Lampard. En el AC Milan, a Gatusso, Pirlo y Ambrosini. En el PSG, a Matuidi, Bodmer y Sissoko. La temporada pasada el gran referente en la medular del Real Madrid fue Xabi Alonso, custodiado a su derecha por Modrić y, a su izquierda, por Di María. Pero las ausencias del argentino y, sobre todo, del tolosarra, han hecho que Carletto haya tenido que reinventarse de nuevo.

Xabi Alonso fue uno de los cinco mediocentros defensivos más decisivos de la Liga la temporada pasada, junto con los colchoneros Gabi y Tiago, Iturraspe (Athletic Club) y el castellonense Bruno (Villarreal). En la tripleta Alonso-Modrić-Di María, se sustentó buena parte de los triunfos del Real Madrid en Copa y Champions. Sin embargo, de ese excelso centro del campo madridista, hoy, sólo queda un efectivo: el croata Luka Modrić. La llegada de Toni Kroos y del colombiano James Rodríguez sacudieron las estructuras de un equipo hecho que —a pesar de algunas fases de buen juego— se ha mostrado errático y dubitativo en el inicio de la temporada; sobre todo tras perder la Supercopa de España ante el Atleti y de volver a caer en Liga (1-2) frente al cuadro del Cholo Simeone. Derrota más sangrante si cabe, al venir precedida del fiasco de Anoeta (4-2), donde la Real levantó un partido con 0-2 en contra.

Los blancos tienen pase y posesión, pero también lagunas defensivas

Este Madrid novicio de Kroos-Modrić-James ha demostrado sobradamente que tiene pase y posesión, pero también importantes lagunas defensivas: nueve goles encajados. El cuadro de Ancelotti es uno de los siete equipos más goleados del campeonato doméstico junto con el Rayo Vallecano, el Levante, el Getafe, el Córdoba, el Elche y el Deportivo. Aunque si lo comparamos con los rivales que ocupan las tres primeras posiciones, la comparativa asusta: Valencia, dos goles encajados; Barça, ninguno; y Sevilla, tres. Contra el Córdoba (2-0) en el Santiago Bernabéu, los blancos cedieron seis saques de esquina y ¡17 centros al área! Benzema marcó aquella tarde su primer gol al saque de un córner después de 16 partidos sin ver puerta.

Benzema es uno de esos jugadores con los que el aficionado madridista suele convertirse en doctor Jekyll y mister Hyde. La parroquia blanca puede pasar del amor al odio en una jugada. Sucedió el día del partido liguero contra el Atlético tras un mal control en un contragolpe muy claro del Madrid. Minutos después Moyá envió a córner un cabezazo impresionante del 9 con la firma de Cristiano Ronaldo. De la importancia de Karim Benzema en la estructura del equipo de Chamartín ha dado buena cuenta en Diario Gol Carlos Garrido (Benzema, un 9 con alma de 10). Es el mejor socio del comandante Cristiano y por tanto un fijo de Ancelotti. "Un 9 con alma de 10", que diría Garrido. Benzema no es un 9 a la antigua usanza, sino un jugador que se mueve extraordinariamente bien entre líneas. Que hace un trabajo sucio que aprovecha el crack portugués y Bale; entre los dos llevan 13 goles en Liga (nueve y cuatro), los mismos que ha marcado el Valencia, y más que los 18 equipos restantes de la Primera División. Aún así había dudas.

Se hizo la luz en la histórica goleada de Riazor

Hasta la noche de la goleada en Riazor (2-8). Minuto 13 de la segunda parte: el Real Madrid vence 1-3, con el Dépor achuchando. Carletto introduce un cambio. Saca a Karim Benzema y entra Illarramendi. El técnico italiano se posiciona con un claro 4-4-2. ¿Qué pasa? Minuto 66: gol de Bale, 1-4. Minuto 73: nuevo gol de Bale, 1-5. Minuto 77: gol de Cristiano Ronaldo, 1-6. Minuto 87: gol de Chicharito, que había entrado por Bale, 2-7. Y minuto 91: nuevo gol del mexicano Chicharito para cerrar un resultado histórico. Se había hecho la luz.

Contra el Elche en Liga —un partido aparentemente menor y más propenso a un 4-3-2-1 o a un 4-3-3 que a otra cosa—, Ancelotti insistió en el 4-4-2 del segundo tiempo en La Coruña. Colocó un doble mediocentro con Kroos e Illarramendi —el alemán más escorado a la derecha—, y el Madrid se volvió a salir. Cristiano, convertido por mor de la necesidad en un 9 rompedor y James, expidiendo balones a las dos puntas madridistas. Pero si sobresalió un jugador madridista del resto, incluido el Balón de Oro portugués, ése fue Asier Illarramendi. Con él como mediocentro defensivo, el Real Madrid le infringió una nueva goleada (5-1) al equipo ilicitano, marcando la friolera de diez goles en dos partidos. Illarra se reivindicó así definitivamente como el sucesor natural de su paisano Xabi Alonso. Que para eso lo ficharon.

Si el Villarreal no dicta lo contrario, Carletto puede dormir tranquilo. Ha vuelto a dar con la tecla. El italiano impasible ha vuelto a montar de nuevo el mecano madridista. Ya lo hizo en su día recolocando a Di María cuando apareció Gareth Bale, y lo ha vuelto a hacer ahora con James y Kroos. Aunque él, mientras tenga las piezas que tiene, seguirá decantándose por Benzema y el 4-3-3. Eso sí, sabe que siempre puede echar mano del 4-4-2. Y cuando sea así, no lo duden, en la alineación estará el guipuzcoano Asier Illarramendi, el Batman de Motrico.

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