Blatter hace oídos sordos a las amenazas de Coca-Cola y McDonald's

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Las dos multinacionales, patrocinadores de la FIFA, piden la cabeza de su presidente de inmediato por los escándalos de corrupción

Joseph Blatter promocionó el Mundial de Brasil apoyado por patrocinadores como Visa, Adidas y Coca-Cola, entre otros

03 de octubre de 2015 (10:08 CET)

Joseph Blatter se aferra a la poltrona y los patrocinadores dicen basta. Coca-Cola y McDonald's, dos de los anunciantes más importantes del ente rector del fútbol, piden ahora la dimisión inmediata de su presidente, tras el inmovilismo percibido ante sus primeras advertencias de cambio estructural de la FIFA, motivadas por los escándalos de corrupción destapados en mayo y que salpican al mismo Blatter, investigado en los últimos días. Nunca antes las marcas fueron tan contundentes.

Coca-Cola lamenta en un comunicado que "cada día que pasa, la imagen y la reputación de la FIFA siguen empañadas". Para ello, exige una vez más una "reforma integral y urgente", algo que "sólo se puede lograr a través de un enfoque verdaderamente independiente". En esta línea, la cadena de hamburguesas McDonald's señala que "los acontecimientos de las últimas semanas han seguido disminuyendo la reputación de la FIFA y la confianza pública de su liderazgo". Las multinacionales lanzan un órdago tras varios avisos. O se va, o retiran el apoyo económico.

Como quien oye llover

Visa, por su parte, mantiene desde hace meses que la marcha de Blatter sería "lo mejor" para los intereses de la FIFA y el deporte. Budweiser añade que el presidente, de 79 años, es un "obstáculo" en el proceso de reforma. Parece que de nada sirvió el intento de acercamiento del ente rector hacia sus patrocinadores.

Blatter, ante estas amenazas y a través de su abogado, Richard Cullen, ha emitido una nota en la que mantiene sus intenciones de seguir en la FIFA hasta febrero, fecha en la que se celebrarán elecciones anticipadas. El presidente añade en el texto que su renuncia en ningún caso beneficiaría a la FIFA, ni aceleraría el cambio. Faltan cinco meses para los comicios, a pesar de que Sepp ha deslizado que quiere seguir en el poder.

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