Arantxa Sánchez Vicario pide cinco millones a sus padres para detener el maratón judicial

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La ex tenista quiere que sus progenitores entreguen los dos pisos que disfrutan y completen la cantidad con dos millones en efectivo

Arantxa Sánchez Vicario en una pista de tenis | Archivo

16 de octubre de 2012 (01:06 CET)

Arantxa Sánchez Vicario ha puesto precio a la paz con su familia: cinco millones de euros. La ex campeona de tenis ha solicitado esa cantidad a sus padres para enterrar definitivamente el largo proceso judicial que los enfrenta desde hace dos años. Los abogados de Arantxa han exigido a los abogados de los padres esa cantidad en una reunión que ambas partes mantuvieron la semana pasada en Barcelona, según han podido saber Economía Digital y Diario Gol. Ni Arantxa ni sus padres acudieron a la cita.

Los cinco millones solicitados incluyen la renuncia de los padres del derecho de uso y disfrute del piso de lujo donde viven en la avenida Diagonal y una residencia de vacaciones en S'Agaró (Girona), dos inmuebles que podrían tener un valor de mercado de tres millones de euros. El resto, dos millones, debería ser cancelado en efectivo.

La transacción de la discordia

Arantxa necesita los cinco millones para hacer frente a una querella interpuesta por el Banco de Luxemburgo por haber vaciado una cuenta que servía como contraaval para pagar su deuda con Hacienda.

En febrero de 2006, cuando Emilio Sánchez Benito, padre de Arantxa, decidió centralizar los fondos de la tenista en Suiza, transfirió 3,5 millones de una cuenta que nunca debió tocar, pero ni él ni el banco se percataron de que los fondos no podían ser transferidos. El error le ha costado a Arantxa dos millones de euros en reclamaciones por intereses.

Campeona insolvente

En ese momento, el padre de Arantxa tenía poderes absolutos para administrar la fortuna de su hija y perdió 2,2 millones de dólares (1,7 millones de euros) en la estafa piramidal Madoff, una operación que tensó al máximo las relaciones familiares.

A pesar de la fortuna que amasó en su brillante carrera profesional, Arantxa es, técnicamente, una mujer insolvente. Todos sus inmuebles --una veintena-- están a nombre de empresas fiduciarias y sin fines comerciales. Ni una sola vivienda se encuentra registrada a su nombre. Ahora pretende que su padre, responsable de la demanda del banco de Luxemburgo, asuma las consecuencias económicas de sus errores, según fuentes cercanas a la tenista.

Negociación encallada

Pero la familia de Arantxa, enemistada con la excampeona, se encuentra lejos de aceptar las condiciones exigidas por el abogado de Arantxa, Juan José Burgos, que ya había solicitado a la familia ocho millones de euros para zanjar los litigios antes de la publicación del mediático libro de la tenista.

De no llegar a un acuerdo antes de diciembre, ambas partes tendrían que celebrar el juicio con el que la tenista pretende echar a sus padres de la casa donde viven.

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