Aluvión de críticas ante la confirmación de la maratón de Nueva York

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Decenas de miles de personas muestran en la red su rechazo a la disputa de la prueba

Participantes en la maratón de NY cruzando el puente de Verrazano

02 de noviembre de 2012 (19:57 CET)

"Esta es una ciudad donde tenemos que seguir hacia adelante". Con estas palabras, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, justificaba la decisión de no suspender la maratón del domingo y que ha provocado una avalancha de críticas en la red. Desde que el pasado miércoles se confirmase que la prueba se celebrará con normalidad, a pesar del desastre motivado por el impacto de Sandy en la costa atlántica estadounidense, decenas de miles de personas se han pronunciado en contra de la disputa de la prueba y de la utilización de recursos públicos que pueden resultar de mayor utilidad para reparar los daños provocados por el huracán y atender a sus víctimas.

"No tenemos suficientes policías para detener los saqueos, o ayudar con la búsqueda y rescate en un momento en el que tantos han perdido tanto. No es el momento de desviar recursos hacia una carrera", declaró uno de los políticos que más ha levantado la voz para rebatir la decisión del consistorio neoyorquino, el parlamentario republicano por Staten Island y Brooklyn, Michael Grimm.

Sin embargo, Bloomberg se agarra a los números para defender su postura. Y 350 millones de dólares –aproximadamente la cantidad que la maratón deja en Nueva York- es mucho dinero. "Existe una cantidad horrible de pequeños negocios que dependen de los corredores. Tenemos que mantener nuestra economía. Y mucha gente viene aquí este fin de semana", aseguró el alcalde refiriéndose a las 30.000 personas que acuden a la ciudad –en torno a 900 son españolas- expresamente para participar en la prueba.

Donaciones para lavar la imagen
La escasa popularidad de la confirmación realizada por Bloomberg ha motivado a los organizadores de la prueba a iniciar la campaña 'Corre para recuperar (Race to Recover)' con la que esperan recaudar alrededor de un millón de dólares en donaciones entre participantes y aficionados, a pesar de que algunos de ellos siguen sin ver con buenos ojos que la carrera se acabe disputando.

"El domingo habría sido mi primera vez en tomar la salida, algo para lo que he estado trabajando, a pesar de las lesiones y otras cosas, desde 2008. Tengo tanto interés como cualquiera por todo lo que he invertido en esta maratón, pero ahora no es el momento de desviar recursos de los esfuerzos de recuperación, cerrar más carreteras solo para que algunos podamos correr una carrera e invitar a miles de personas en una ciudad donde la electricidad solo funciona parcialmente, hay atascos y otros bienes fundamentales están dañados", opina la neoyorquina Laura Mello en una de las múltiples páginas de recogida de firmas contrarias a la celebración de la prueba que han proliferado en las últimas horas en Internet.

Posturas en contra
En las redes sociales, la página 'Cancel the 2012 NYC Marathon' en Facebook consiguió 18.000 miembros en sus primeras diez horas, y ya cuenta con cerca de 40.000 fans logrados en apenas dos días. En ella, aficionados, participantes o toda clase de personas que están formando parte de la rehabilitación de la ciudad dan su punto de vista acerca de la polémica decisión de Bloomberg.

"Llevo trabajando desde el sábado y no he sido capaz de volver a casa desde entonces, puesto que mi coche fue inundado por la tormenta. He trabajado una infinidad de horas esta semana […] y organizar este maratón este fin de semana va más allá de la energía que tanto yo como mis compañeros podamos tener. Todo el agua, comida y mantas que se darán a los corredores puede ser utilizada mejor en todos aquéllos que lo han perdido todos, en los refugios. Entiendo que 45.000 personas de todo el país y el mundo vienen aquí por esto, pero lo siento, Nueva York es un mucho más que un desastre", escribió en su muro una enfermera sin identificar.

Para Erica Barrett Lewis, que corrió la maratón en 2010, "fue la mayor experiencia atlética de mi vida, pero fue gracias a los vecinos de Nueva York que me apoyaron y me hicieron seguir con señales que me hacían reír […] La gente tocaba música y bailaba en las aceras. Y sin la gente de Nueva York no sería lo mismo, sería una carrera normal, no extraordinaria. Así que ayudadles y apoyad la cancelación de la prueba".

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