Aguirre ya hace madurar a un Espanyol capaz de 'pescar' en el Bernabéu (2-2)

stop

La mano del mexicano ya se nota en un equipo que supo aguantar a un Real Madrid que cayó en su propia trampa

Albín, tras marcar el gol a Casillas

16 de diciembre de 2012 (22:06 CET)

El Real Madrid sumó un nuevo patinazo en una Liga que se le complica cada vez más. El Espanyol, equipo que hace apenas un par de jornadas era todo un experto en encajar goles en el descuento, revIrtió la situación –quién sabe si solo por un día- en el mejor escenario posible. Los de Javier Aguirre, que incluso llegaron a adelantarse gracias a un gran gol de Sergio García, creyeron reencontrarse con sus peores pesadillas al ver cómo en apenas tres minutos y con el descanso de por medio, los blancos volteaban el marcador. Pero sin perder la cara al encuentro, los 'pericos' se aferraron a sus armas y lograron con el gol postrero de Albín firmar un empate con sabor a punto de inflexión.

Vive el Real Madrid de José Mourinho instalado en el alambre. En las ruedas de prensa del portugués o de su portavoz Karanka hace tiempo que el fútbol ha dejado de ser el fin para convertirse en el medio. El medio que sirve de escenario a una paranoia personal con visos de ruleta rusa: si sale bien los blancos levantarán la Décima, si sale mal el portugués y quién sabe si Florentino saldrán en globo del Bernabéu. A pesar de los plebiscitos orquestados desde el banquillo o de los elogios del 'ser superior' para con su empleado.

Enfrascado en su lamento por no poder contar con un delantero centro que supla las ausencias de Higuaín y Benzema, Mourinho volvió a situar a Cristiano Ronaldo en punta, sacrificando a Di María para alinear a Callejón junto a la versión más creativa de su medular, con Modric y Özil escoltando a la dupla Alonso-Khedira. Pero por mucho que se escore a la izquierda, el croata no es el 'Fideo', y a pesar de los desdoblamientos y la buena voluntad de Coentrao, la diferencia era más que notoria.

Enorme Sergio García

El Espanyol parecía desbordado ante el arreón inicial de los blancos. Y Wakaso, pasado de revoluciones como en él es habitual, no tardó en convertirse en un peligro ambulante. Reaccionó Aguirre sentando al ghanés y dando entrada a un activo Cristian Alfonso, que comenzó a fijar a Coentrao en defensa. Verdú intentaba ejercer como director de orquesta y alargar unas posesiones que la mayor parte de las veces no superaban el tercer pase, siempre y cuando Sergio García lograse 'pinchar' el pelotazo previo del compañero de turno. Pasada la media hora, el del Bon Pastor –que reaparecía tras su sanción- volvió a enfundarse el vestido de campeón de Europa y culminó con un zapatazo un pase en profundidad de Verdú ante el que nada pudo hacer Casillas.

Lejos de enmudecer, el madridismo se vistió de corto dejando de lado divisiones internas para alentar a su equipo en una nueva situación crítica. Y Cristiano primero, aprovechando la bisoñez de un Espanyol que volvió a mostrar sus vergüenzas, y Coentrao después devolvieron la tranquilidad en un abrir y cerrar de ojos. Quedaba por delante toda la segunda mitad y según el guión establecido, tiempo suficiente para que los de Mourinho completasen su enésimo festín en casa. Di María, rescatado desde el banquillo, se convirtió en un quebradero de cabeza para Aguirre, que respondió dando entrada a Capdevila. Pasaron los minutos, y lejos de empequeñecerse, los blanquiazules se mantuvieron firmes, esperando su momento al acecho de un posible error de los locales, que llegó en una acción embarullada dentro del área de Casillas, que Albín aprovechó para silenciar, ahora sí, a un Bernabéu que comienza a ver la Liga lejos.

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad