¡Show en casa de María Teresa Campos! La que se montó con Bigote Arrocet durante la mudanza

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La presentadora malagueña dio un últimatum al humorista para que recogiese sus cosas

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27 de febrero de 2020 (12:26 CET)

Por fin María Teresa Campos se ha quitado un gran peso de encima llamado Edmundo Arrocet o más bien todas sus cosas porque los reporteros no dejan de preguntarla por él. La presentadora le dio un últimatum. Ella misma trajo un camión de mudanzas para retirar los objetos de su habitación. El chileno llegó para supervisar la mudanza mientras la malagueña marchaba a pasar el día fuera. Ya no queda nada de Bigote y Campos es muy feliz. Más que nada porque ya puede empezar una nueva vida y ver su casa mucho más ordenada, como a ella le gusta. 

Está harta de que se le pregunte por Edmundo Arrocet. La vida de la presentadora no está siendo nada sencilla en los últimos meses. Se quedó sin programa y sin cadena. No consigue deshacerse de su lujosa mansión y tampoco de los periodistas que la incordian día sí y día también. Desde que comunicó su ruptura con Edmundo Arrocet, la malagueña ha vuelto a la portada de todos los medios. 

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"No os preocupéis, que el día que vaya a venir a recoger sus cosas yo os avisaré para que veáis ese gran momento", aseguraba hace unos días María Teresa Campos en referencia a la esperada mudanza que tuvo lugar esta misma semana. El chileno llegó el pasado martes a la casa en compañía de un chófer y una furgoneta con varios operarios. Él estaba para supervisar la mudanza. 

La pareja no se reencontró ya que María Teresa Campos no quiso estar en casa. Le dio un tiempo para recogerlo todo. La periodista tenía programada una comida con su amiga Meli Camacho. La malagueña le dio un últimatum al cómico. No era casual que por fin se dignase a aparecer a por sus cosas. La Campos estaba harta de que hubiese una quedada pendiete y de que todavía hubiera algo que les vinculara. 

María Teresa Campos estaba agotada, tal y como mostró ante los medios con alguno de sus enfados. Necesitaba pasar página de una vez por todas. No le dio más opciones al humorista. Gustavo, su chófer y persona de confianza, era quién informaba de todo lo que estaba sucediendo en el interior de la vivienda a la periodista y cuando podía regresar a su casa. 

Al parecer, aunque no se vieron, se vivió algunos tensos momentos. Edmundo organizó todo dentro de la casa y daba órdenes a los operarios. Según María Teresa Campos se lo ha llevado todo y ya no queda nada de él. Por fin puede pasar página. "A otra cosa mariposa", dice. 

 

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