jorge javier vázquez comunica el cáncer de mila

“¿Se va a morir?”. Jorge Javier Vázquez hiela la sangre a España al comunicar su estado real

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El presentador de Sálvame muy preocupado por su estado de salud. Espera la llamada

08 de julio de 2020 (13:18 CET)

Jorge Javier Vázquez está pasando por un momento agridulce. Este es el verano más atípico y no por el coronavirus y la imposibilidad de viajar a lugares paradisiacos. Mila Ximénez, su gran amiga, con quién siempre se escapaba una semana por estas fechas, padece cáncer de pulmón, tal y como ella misma reveló. Además, el presentador ha relatado en su blog de la revista Lecturas el mal momento que está viviendo. 

Lima, una de sus galgos, está ingresada en una clínica veterinaria. Esta mañana se ha asustado mucho porque el animal no se levantó como de costumbre a saludarle ni se comió su ración de pavo que siempre le pone por las mañanas. El veterinario le ha comunicado el diagnóstico, sin embargo no se acuerda muy bien de sus palabras porque estaba muy nervioso. Era algo del estómago. 

jorge javier vázquez con su galgo Lima “¿Se va a morir?”, le he preguntado. “No creo”, responde. “Pero está mal”. También le llevamos a Cartago una mañana porque lo vimos raro y no volví a verlo con vida. Qué tristeza tengo. Qué pena. Cuánto la echo en falta. Quiero mucho a mis cuatro galgos, pero ella es mi preferida", revela Jorge Javier Vázquez muy disgustado porque pueda suceder lo mismo. 

Jorge Javier Vázquez ha recordado como llegó Lima a su vida. "Llegó a casa muerta de miedo y se pasó un par de meses dando vueltas al jardín y ladrando sin parar. Pero un fin de semana vino a casa la hermana de P., tuvo una conversación con ella y la perra le dijo adiós al miedo y pasó a ser un animal muy cariñoso. Me adora. Lima es mía y yo de ella. Es la única que viene a recibirme cuando llego de trabajar de madrugada", cuenta. Al parecer, según Jorge, Lima es la única que va detrás de él. Los demás se quedan totalmente dormidos, sin ningún tipo de preocupación. 

El presentador no es padre, pero puede entender perfectamente el dolor que se debe sentir al perder a un hijo al comprobar lo fuerte que es el vínculo entre un animal de cuatro patas y su dueño. El de un hijo es todavía superior y si uno ya duele...no se quiere imaginar el otro. 

"Entiendo que la gente que dice adiós a un hijo enloquezca, caiga en depresión o decida que ya no tiene ningún sentido seguir viviendo. Es muy valiente decidir ser padre", opina y concluye "son casi las cinco en punto de la tarde del viernes y tengo un regusto amargo en la boca. Echo de menos la mirada de Lima, besarla, verla andar por la casa. Qué angustia provocan las llamadas de teléfono cuando existen posibilidades de que te comuniquen una mala noticia". 

 

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