Reina Sofía | EFE

“No tiene dinero para pagar la cuenta”. La reina Sofía y el bochorno más grande jamás contado

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La mujer de Juan Carlos I no olvida uno de los peores momentos de la Familia Real

17 de junio de 2020 (12:39 CET)

La reina Sofía siempre ha procurado cuidar mucho su imagen. Al fin y al cabo, nacida en la Familia Real de Grecia, sabe muy bien que la imagen en una institución así es lo más importante. Y más en su papel de reina, dejando a su marido todo el protagonismo.

Es por eso que, a diferencia de la reina Letizia (que en las comparaciones con su suegra siempre acaba perdiendo), Sofía siempre ha mantenido cierta distancia y no ha querido ser nunca protagonista.

En este sentido, su hija Elena ha seguido también ese camino. Una Elena que, pese a ser la primogénita, no pudo reinar. Fue su padre el que movió hilos para que así fuera argumentando, como apunta Pilar Eyre en Lecturas, que “mi hija mayor no está en condiciones de reinar”.

El bochorno de la reina Sofía

Si bien es cierto que la relación de Elena con u padre es más que buena, también la reina Sofía mantiene un estrecho vínculo con su hija mayor. Es por eso que, pese a que han pasado ya unos años, la emérita no ha olvidado uno de los peores bochornos por los que tuvo que pasar la infanta Elena.

Infanta Elena | EFE

Todo ocurrió hace ya unos años, después de que a Jaime de Marichalar le diera un ictus y la familia se mudara a Nueva York. Antes del ictus Elena ya quería separarse de su marido, pero ante esa situación decidió estar al lado de su marido. Como apunta Eyre en el citado medio, no fue precisamente una época de felicidad para la hija mayor de los entonces reyes.

“El carácter de Jaime se vuelve desconfiado, agresivo e irascible, le monta a la infanta unas escenas espantosas, se mete con la gente por la calle. A través de la hípica, Elena se hace amiga de los Hearst, quienes los invitan a su casa en los Hamptons. Nada más llegar, Marichalar le espeta a su anfitriona: “Llevas un traje feísimo”. No tienen dinero, no cuentan con ningún apoyo, excepto la directora del hotel, que es española y les hace un precio especial para que puedan seguir alojados”, apunta la periodista.

Por suerte, ya separada de Jaime, Elena vive ahora mucho más feliz. Eso sí, su madre no ha olvidado esa dura época de su hija mayor.

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