Mila Ximénez golpeada. Y va de su hija. Sálvame no habla de esto. Última hora

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La colaboradora de Sálvame se encuentra confinada en casa completamente sola

Mila Ximénez llorando

14 de abril de 2020 (12:33 CET)

Mila Ximénez se encuentra como todos los españoles confinada en su casa. Para ella esto no es algo nuevo y ahora hemos entendido todos el calvario que vivió durante su estancia en la casa más famosa de la televisión. Una cuarentena no es fácil y si a esto se le suma incertidumbre y soledad mucho menos. Por suerte, para combatir el aburrimiento, Mila puede escribir para su blog de la revista Lecturas, donde ha hablado lógicamente de la actual situación del país y de la suya propia. 

"Empiezo mi segunda semana de aislamiento y la verdad que no lo estoy llevando mal", asegura. "Al principio, tengo que reconocer que entré un poco en pánico por la situación, pero he decidido tomármelo con calma y disfrutar de las cosas que antes no hacía por las prisas", continúa. 

La tertuliana no tiene miedo en lo que le pueda pasar a ella. De hecho no hace este confinamiento pensando en ella, sino en los miembros de su familia. Sabe que es una persona mayor y por tanto de alto riesgo, pero es lo de menos. "Si yo me infectara, para mí sería menos problemático que para ellos", cuenta. 

mila ximénez sálvame

Su hija Alba está cuidando de sus nietos y solo le faltaría que su madre cayese enferma. "Le provocaría un colapso innecesario". "Intento oír y ver las noticias necesarias sin llegar al atragantamiento. Y las cosas que antes me producían ansiedad, ahora me las intento tomar con humor. Con las que lo sigo llevando fatal son con las que utilizan las redes para decir chorradas. Y que utilizan este medio para aumentar sus seguidores sin aportar un mínimo de interés por lo que nos ocupa y preocupa realmente. Me interesa bien poco ver sus armarios ordenados, ni cómo nos aconsejan que nos pintemos como puertas cada día. Yo por mi parte, estoy disfrutando de mi cara lavada y de no tener que pensar en qué me pongo", confiesa. 

Mila Ximénez aprovecha este tiempo para hacer lo que le da la gana. Básicamente lo que antes no le permitían. Además, ahora ha tenido tiempo suficiente para pensar y ver a que personas les importa de verdad y a quién no. Se ha vuelto más egoísta y confiesa que rechaza a aquellas personas que se quejan constantemente. 

Más ha asustado con su segundo escrito. "Estos días se ha instalado en mí un okupa", empieza. Por suerte no se ha infectado de coronavirus, pero sí ha cogido un herpes zóster y no lo está pasando muy bien. La colaboradora trata al herpes como si fuese un individuo indeseable y al que le ha declarado la guerra. "Lo que no sabe es que a lo largo de mi existencia he creado autodefensas suficientes para que se convierta en una molestia a la que intento hacerle el mínimo caso posible". 

Debido al herpes tuvo que saltarse el confinamiento por unos minutos para acudir a la farmacia. La tertuliana se sintió como una presa cuando le dejan salir unos minutos al patio. No había nadie por la calle. Absoluto silencio. "Corría con miedo a por mis medicamentos en una calle vacía donde se respiraba pérdida y soledad. Ninguno estábamos preparados para vivir esto. Y, aún así, nos hemos cogido de la mano para cruzar este puente", describe.

La tertuliana admira la solidaridad de las personas y como han unido fuerzas para superar esta batalla, como también superará ella la del maldito herpes. "La solidaridad, el intento de mostrar que estamos bien con nuestras salidas a aplaudir a los balcones, nos indica que teníamos una fortaleza escondida. Pero también tenemos que permitir que broten nuestras debilidades, como mis ampollas producidas por este herpes que juega a desquiciarme. Debemos reconocer que tenemos miedo y que necesitamos esos abrazos que nos calentaban en momentos de frío", concluye. 

 

 

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