María Teresa Campos rota al enterarse de esto (y nos afecta a todos). Última hora

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La veterana presentadora y la noticia que no quería escuchar

María Teresa Campos

22 de abril de 2020 (13:45 CET)

María Teresa Campos está pasando este confinamiento con su hija Terelu. Formando como forma parte del colectivo de más riesgo de cara a este coronavirus, su hija optó por que su madre se instalara con ella en su casa de Madrid.

Ya no tan sólo por un tema de salud física, sino también mental. Mucho mejor pasar esta cuarentena acompañadas que solas. Y, como bien apunta la propia María Teresa, parece que Terelu está preocupada por su alimentación.

Ha sido en Lecturas donde la veterana periodista ha relatado cómo está pasando estos días: “Las cosas siempre me afectan al estómago, más que al sueño”, apunta. De ahí que su hija se preocupe por ello. “Se preocupa porque coma más cosas pero yo sé lo que puedo comer”, Cuenta Campos. Y va más allá: “Realmente podría vivir si solo existieran los pasteles, que es justo lo que no hay en ningún lado. Ahora mismo tengo mi pastelito de San Marcos”.

El drama del confinamiento

Sin embargo, por mucho que las dos estén bien de salud, las últimas noticias han dejado a la periodista rota. Y es que, tal y como apuntan varios medios, falta aún bastante para que este confinamiento llegue a su fin.

Terelu Campos y María Teresa Campos

Si bien es cierto que ya se empieza a hablar de desconfinamiento, desde el Gobierno ya han dejado muy claro que en ningún caso va a ser algo abrupto y descontrolado. Todo lo contrario.

La idea inicial (veremos luego si se lleva o no a cabo) es que este desescalada del confinamiento sea progresiva. Las provincias con mayor riesgo serán las últimas en recuperar la vida ‘normal’. En este sentido, cómo no, Madrid, donde está pasando esta cuarentena Campos y sus hijas, será de las últimas.

De momento no hay ningún calendario oficial al respecto, pero todo parece apuntar que, como bien parece lógico, Madrid será de las últimas provincias en recuperar la normalidad. Un palo muy gordo para una María Teresa que, por muy encantada que esté en casa de Terelu, ansía volver a recuperar su vida normal. Aunque sea tan sólo para disfrutar de su pastelito de San Marcos.

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