“Llega drogada a trabajar”. Kiko Hernández no lo cuenta en Sálvame. Muy famosa en España

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Serios problemas de adicción de este rostro conocido a nivel internacional

Kiko Hernández

23 de julio de 2020 (10:51 CET)

En Sálvame acostumbran a hablar de la vida privada de muchas caras conocidas. Y sobre todo si estas pertenecen a Mediaset.

Los concursantes de los reality shows de la cadena privada, como Supervivientes o Gran Hermano VIP, suele servir de nutriente de los contenidos del programa del corazón. Pero no dejan a un lado a otros rostros influyentes como políticos, cantantes, futbolistas y actores.

Lo que no comentan en Sálvame

No obstante, no siempre tienen tiempo para repasar toda la actualidad. Y en ocasiones se dejan escándalos en el tintero. Por ejemplo, el que tiene como protagonista a Melanie Griffith. Un asunto del que integrantes de Telecinco como Kiko Hernández tenían conocimiento, pero del que no ha hablado ni un solo día. El motivo: la buena relación que existe entre la emisora privada y el ex marido de la artista, Antonio Banderas.

Antonio Banderas y Melanie Griffith / EFE

“Llegaba drogada a trabajar”, se comenta en las redes a raíz de un libro que publicó recientemente. Un proyecto que sacó a la luz a modo de homenaje al director de cine Michael Nichols, con el que trabajó en películas como Armas de mujer. Precisamente en el rodaje de este film es cuando se produjo el percance. Ella misma lo explica en su libro.

Problemas con las drogas

"Hubo muchas cosas que hice en ese film que no estuvieron bien. Fue a finales de los ochenta. Había muchas fiestas en Nueva York, mucha cocaína, muchas tentaciones, y yo no estaba bien. Vivía diariamente en un mundo de excesos; y hubo un día en que llegué al set realmente fuera de mí", reconoció la actriz norteamericana.

Melanie Griffith

Hasta tal punto se complicó el panorama que tuvieron que llamarle seriamente la atención: "A la mañana siguiente el productor Douglas Wick me llevó a desayunar y me dijo: 'Vas a pagar la última noche del alquiler del estudio de tu bolsillo, que nos costó 80 mil dólares'. Querían llamar mi atención y realmente lo hicieron. Fue una experiencia muy humillante y vergonzosa, pero aprendí mucho de ella".

Tanto es así que dos semanas después, Melanie buscó ayuda y se sometió a un plan de rehabilitación junto a un grupo de profesionales.

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