Leonor, Sofia y la reina Sofia | EFE

Leonor y Sofía “asustadas” por lo que hace su abuela (la reina) cuando nadie la ve

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Las jóvenes monarcas todavía tienen pesadillas

17 de marzo de 2020 (14:19 CET)

Siempre se ha dicho que la reina emérita Doña Sofía tenía una relación estrecha con el esoterismo y las artes ocultas. En la familia de la de Grecia siempre ha tenido un peso importante el esoterismo. Podría decirse que este hobby ha sido hereditario.

Algo que Sofía, aunque se esconda, le han visto hacer en la Casa Real Juan Carlos I, el Rey Felipe VI, la Reina Letizia, las infantas Elena y Cristina y hasta la princesa Leonor y la infanta Sofía.  Unos rituales de la emérita que en ocasiones han dejado incluso a las pequeñas Leonor y Sofía “asustadas”.

En busca del sexto sentido

El origen de esta afición la encontramos en la madre de la esposa de Juan Carlos, Doña Federica. Esta convivió con un maestro espiritual en Madras y posteriormente inculcó las experiencias aprendidas a sus hijas Sofía e Irene.

Desde entonces la emérita ha tenido un interés especial por estas prácticas oscuras y extrasensoriales, tal y como revela Fernando López del Oro en su nuevo libro, El legado del Oso. Se trata de un homenaje a su padre, Fernando Jimenez del Oso, del que pronto se cumplen 15 años de su muerte. Jimenez del Oso fue un experto en estos temas y presento el programa La puerta del misterio, siendo el precursor de personajes como Iker Jiménez.

El Legado del Oso

Reuniones secretas

“Hace tiempo, un amigo de mi padre me contó que doña Sofía organizaba reuniones para hablar de temas como el esoterismo, los ovnis, la posibilidad de vida en Marte... y que tenían lugar en un palacete de la zona madrileña de San Bernardo. Allí acudieron desde mi padre a personas tan importantes como el astronauta Pedro Duque o el doctor Mariano Barbacid”, explica el autor.

Unas reuniones en la que los presentes llamaban a Sofía “La Señora”, y en las que la emérita preguntaba a Fernando sobre temas como “la civilización del Valle del Indo y su gran desarrollo”, o “el misterio de la Atlántida”.

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