La vocación de la infanta Elena que Juan Carlos I le quitó de la cabeza

El rey emérito Juan Carlos I y la vocación frustrada de su hija mayor la infanta Elena que todos conocen en el Palacio de la Zarzuela

Infanta Elena y Juan Carlos I
Infanta Elena y Juan Carlos I

La infanta Elena siempre ha sido el ojito derecho de Juan Carlos I. El rey emérito ha tenido siempre una excelente relación con su padre. Eso sí, no por que su relación sea mucho mejor que la que ha tenido con Felipe y con Cristina implica que el marido de Sofía no haya sido muy severo en algunas ocasiones con Elena.

Y así lo fue en un momento en el que la primogénita de la familia apuntó a sus padres que su idea era la de hacerse monja. Así lo expresa Pilar Eyre en Lecturas: “Elena hubiera sido feliz haciéndose monja”, me comenta una persona que ha estado muy cerca de ella.

Teniendo en cuenta que la periodista siempre está más que bien informada de lo que ocurre dentro de palacio, parece evidente que la vocación frustrada de la infanta Elena no era otra que la vida de monja. Pero su padre se lo quitó de la cabeza.

Fotografía: La vocación de la infanta Elena que Juan Carlos I le quitó de la cabeza
Infanta Elena

La infanta Elena siempre en un discreto segundo plano

Cuenta Eyre que la infanta es una mujer muy religiosa. “Desde su separación, lleva una vida monacal y no ha conocido varón, algo consecuente con su forma de pensar, ya que delante de los ojos de Dios sigue casada con Marichalar.” o “Elena es católica a machamartillo. El único hombre de su vida es su padre”, apunta la periodista.

No le falta razón. De hecho, la hija mayor de Juan Carlos I y Sofía siempre ha optado por un segundo plano, por ceder todo el protagonismo a sus hermanos y a llevar una vida mucho más discreta. Es la única que, de hecho, no ha protagonizado ningún escándalo.

Además, dada su buena relación con su padre, siempre ha estado muy cerca de él, incluso en los peores momentos del emérito. Si bien es cierto que con su madre se lleva más que bien, es con Juan Carlos I con quien ha compartido más momentos importantes en su vida. Eso sí, el emérito trabajó en su día para que su hija mayor no se convirtiera en monja.


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