Adolf Hitler, en una imagen de archivo de la agencia EFE. EFE

La vida de la única hermana de Adolf Hitler: arruinada, sola y ayudando a judíos

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Se cumplen 60 años de la muerte de la hermana del dictador

01 de junio de 2020 (13:55 CET)

Mucho se ha escrito sobre Adolf Hitler, uno de los, por desgracia, personajes históricos con mayor impacto en Europa y en el mundo. Sin embargo, muchos desconocían la vida que llevó Paula, la hermana del dictador.

Una Paula que, a diferencia de su hermano, pasó buena parte de su vida en la pobreza. Fue el 1 de junio de 1960, es decir, hace hoy 60 años, cuando perdió la vida. Una vida que, durante mucho tiempo, no fue precisamente la de Paula Hitler, sino la de Paula Wolf.

La vida de la hermana de Adolf Hitler

Y es que llegó un momento en el que, siguiendo el consejo de su hermano Adolf, Paula decidió que era mejor no llevar el apellido Hitler, y optó por cambiar su apellido y utilizar el de Wolf (lobo en alemán).

No fue casual la elección. Hitler, tal y como apuntaron muchos de los que le conocieron, tenia cierta adoración por este animal. Incluso ha quien asegura que creía en la licantropía, es decir, en la capacidad del hombre para transformarse en lobo.

Paula Hitler

Tan sólo hace falta ver cómo nombró el dictador a algunos de sus complejos para ver esta clara adoración hacia este animal: Wolfsschaze (guarida del lobo). Wolfsschlucht (barranco del lobo) y Werwolf (hombre lobo).

Paula dejó muy claro ya en 1946 en una entrevista lo que muchos habían apuntado antes: la infancia de su hermano no fue sencilla: “Mis padres eran muy felices pese a tener caracteres muy distintos. Ella era muy cariñosa, mi padre más rudo, especialmente con Adolf. No se llevaban nada bien. Mi padre hasta le pegaba”.

Pero fue en 1930 cuando, teniendo en cuenta su apellido, fue despedida de su trabajo pese a haber estado colaborando en una residencia universitaria de judíos. Viendo las dificultades, acudió a su hermano: “Ante las dificultades por las que estaba pasando fui a Múnich a hablar con mi hermano. Sugirió que me cambiara el nombre y prometió que se ocuparía de mi. Hasta su muerte, recibí 500 marcos mensuales y 3.000 por Navidad”.

A final, pasó du vida sola, con una identidad falsa y viviendo en la miseria y de las pocas ayudas que recibía de sus amigos

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