Reina Sofía | EFE

La reina Sofía no duerme sola. Y no es con su marido. El mayor secreto en la Casa Real

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La madre del rey Felipe VI tiene una compañía muy especial

07 de junio de 2020 (11:21 CET)

España está de luto. Casi tras meses después de que el Gobierno de Pedro Sánchez decretara el Estado de Alarma por la pandemia del coronavirus, y si las cifras son correctas, nuestro país contabiliza más de 240.000 casos detectados y más de 27.000 muertos. Somos el quinto país en fallecidos, por detrás de Estados UnidosReino Unido, Brasil, e Italia. Y una de las personas más aprensivas y respetuosas con el COVID-19 en nuestro país es la reina emérita doña Sofía.

Así lo demostró la madre del rey Felipe VI, por ejemplo, cuando acudió a visitar la imagen de Jesús de Medinaceli, días antes de que estallara la pandemia en España.

Reina Sofía medinaceli

Sofía se refugia del coronavirus

Aquel día Sofía, a diferencia de otras ocasiones, no besó la estatua de madera. Se limitó a santiguarse dos veces frente a ella. Además, tampoco dio la mano a los fieles que acudieron al evento. Y mucho menos entró a la sacristía a visitar a los frailes. De hecho, su visita se resumió en menos de cinco minutos. Posteriormente regresó a Zarzuela, donde ha estado confinada desde entonces.

Un respeto hacia el coronavirus que la tiene confinada y sin dejarse ver desde hace 92 días. A sus 81 años es una persona de riesgo y no puede acercarse como debería a los suyos. Sobre todo a sus nietas, la princesa Leonor y la infanta Sofía.

Y entre esto y que no quiere ver ni en pintura a su marido Juan Carlos I, la monarca pasa estos días confinada en sus dominios en Zarzuela. Pero sus allegados están tranquilos, porque no está sola.

En buena compañía

Según contó una fuente a la periodista Pilar Eyre, Sofía está acompañada por su hermana, la princesa Irene de Grecia, a la que está muy unida. Según contó la cronista especializada en la casa real, esta fuente se habría perdido un día por Palacio y habría dado con la estancia de Sofía, donde la encontró junto a Irene.

sofía e irene de grecia

“Estaban solas solo iluminadas por una lámpara de pie, estaban cenando las dos hermanas en una mesa camilla, vestidas de negro... En silencio y sin esas sonrisas profesionales que siempre exhiben en público parecían dos ancianas”, habría explicado la fuente.

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