La princesa Leonor nunca perdonará lo que Letizia le hizo al perro de papá

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El gesto con la mascota de Felipe VI que no gusta a la futura reina

La princesa Leonor y la infanta Sofía | EFE

09 de mayo de 2020 (13:20 CET)

La Reina Letizia es una mujer con manías y excentricidades. La monarca no se anda con chiquitas a la hora de arrimarse o no a alguien.

Por ejemplo, no tuvo problemas en vetar a la infanta Cristina después de que ella y su marido, Iñaki Urdangarín, fueran acusados por su implicación en el caso Nóos. Al final solo el ex jugador de balonmano fue declarado culpable. Pero Cristina no se separó de él. Y a Letizia no le gusta juntarse ni con delincuentes ni con los que los apoyan.

Asimismo, hizo lo mismo con la infanta Elena, después de que la hermana de Felipe VI defendiera Cristina y el amor que ésta siente hacia Urdangarín.

Iñaqui Urdangarín, la infanta Cristina y la infanta Elena

Letizia elige a quién quiere a su lado

Unas peculiaridades que conocen bien sus allegados, que en más de una ocasión las han sufrido. Sus cercanos saben hasta donde es capaz de llegar.

 Y ojo, porque los vetos no se limitan a las personas. Al parecer, según contó Jaime Peñafiel, a la reina no le gustan los animales. No le van las mascotas domésticas. No las quiere en su casa. Y esa máxima la habría llevado a cabo con Puskin, un perro de la raza schnauzer al que al que el Rey de España tenía mucho cariño.

Letizia echa a Puskin

Tanto que incluso aseguran que Felipe VI le limpiaba los vómitos personalmente y lo cuidaba día y noche. Sin embargo, los privilegios se le habrían terminado a Puskin con la llegada de Letizia.

Felipe VI y Puskin

“Cuando al pobre perro le echaron de la casa, debió internarse en los montes que rodean La Zarzuela. Posiblemente moriría de frío o atacado por los jabalíes u otras alimañas que habitan en la reserva porque de él no se volvió a saber”, reveló Jaime Peñafiel.

Algunas fuentes apuntan que no fue así, y que Letizia simplemente le prohibió entrar en casa, limitando su espacio a las dependencias exteriores de Zarzuela. Pero fuera como fuera, la historia no hace ninguna gracia a la princesa Leonor, sabida amante de los animales, y a la que habría dolido mucho saber lo que su madre hizo con el perro de su padre.

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