Reina Sofía | EFE

La multa de 12.000 a la reina Sofía por hacer esto al volante de su Mercedes

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Sanción a la emérita y madre de Felipe VI

04 de julio de 2020 (12:48 CET)

El rey emérito Juan Carlos I siempre ha sido un apasionado de los coches deportivos y de la velocidad. El padre de Felipe VI hace años que no puede conducir. Concretamente, desde que sufrió un accidente en Botsuana y se rompió la cadera.  Pero antes de aquel percance, le encantaba salir a la carretera y desafiar los límites de la velocidad.

Una pasión de la que sus conocidos y allegados tiene buena constancia. En 2011, por ejemplo, acudió a Abu Dabi para presenciar un Gran Premio en el que corría Fernando Alonso. Entonces, el presidente de los Emiratos Árabes y dirigente de Dubái, Mohamed bin Rashid Al Maktum, le obsequió con dos Ferrari FF, uno gris y uno negro.

Juan Carlos I Arabia

Juan Carlos, I, amante de la velocidad y los coches de lujo

Dos coches que años después, en 2013, fueron entregados al Estado y subastados. Debido a la presión por la Ley de Transparencia, le recomendaron al emérito que se deshiciera de algunos de los regalos más caros que ostentaba.

Pero hay más. En 1986 juan Carlos recibió un Audi Quattro Sport, un modelo e 300 CV de potencia del que se fabricaron 200 unidades. Un coche que, tras un accidente en el que cuentan que estaba involucrado un miembro de la familia real, también desapareció de Zarzuela.

Sanción a Sofía

Unos modelos que Juan Carlos ha exprimido al máximo en la autopista. Cuentan sus guardaespaldas que a veces tenían que seguirlo en helicóptero, pues desaparecía de su vista con facilidad. No es de los que respetara demasiado las señales de tráfico y los límites de velocidad. Y es que la ley de inviolabilidad al rey impedía que se le pudiera multar.

Juan Carlos I

La que sí podía ser castigada era la reina Sofía, que en 1984 recibió una sanción en  Zarzuela que alcanzaba las 12.000 pesetas por saltarse el límite de velocidad por Marivent, mientras iba a bordo de un Mercedes 190 de Juan Carlos. Una anécdota que tiene a muchos preguntándose si aquel coche realmente lo conducía Sofía.

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