Infanta Cristina | EFE

La infanta Cristina la lía de madrugada en Ginebra. Atención a esto

stop

La hermana del rey Felipe vuelve a estar en el punto de mira

08 de abril de 2020 (13:14 CET)

No son pocos los ciudadanos residentes en España los que se quejan de que la Familia Real no es que esté dando precisamente una buena imagen en estos días de cuarentena y confinamiento.

Entre otras cosas por las diversas informaciones que han aparecido estos días en referencia a las infantas Elena y Cristina. Si bien es cierto que los reyes, Felipe y Letizia, parece que sí que están siguiendo las recomendaciones de las autoridades y siguen adaptándose a la situación haciendo, por ejemplo, videollamadas a diario con diferentes responsables de diferentes instituciones, parece que las hermanas del rey no siguen el mismo camino.

De hecho, han sido varios los escoltas de las infantas los que hartos de la situación laboral en la que se encuentran, han optado por hacer públicas sus quejas a través de la revista Vanitatis.

El lío con la infanta Cristina

Es en el citado medio donde algunos de los escoltas de la infanta Elena explican como siguen haciendo el mismo trabajo que antes de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus pero sin las pertinentes medidas de seguridad ni el material necesario.

Además, cuentan (ojo, la infanta Elena tiene 20 escoltas) que incluso hacen trabajos como ir a La Zarzuela a recoger ropa o ir a buscar comida a restaurantes. Incluso hay quien apunta que llegaron tener que escoltar a la hermana del rey durante una cacería.Infanta Cristina | EFE

En el caso de la infanta Cristina, el confinamiento lo está haciendo en Ginebra, Suiza, donde reside desde hace años. Eso sí, parece que el comportamiento con su equipo de seguridad no dista mucho del de su hermana mayor.

Y es que, pese a tener 5 escoltas menos, algunos de ellos denuncian que, a demás de estar lejos de casa y de sus familias, tienen que hacer tareas domésticas como ir a la farmacia a buscar medicinas o, ojo al dato, ir a buscar pizzas a un restaurante cercano al domicilio de la infanta. Un lío muy gordo que, obviamente, no deja a ninguna de las dos en muy buen lugar precisamente.

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad