Juan Carlos y Felipe VI | EFE

La enfermedad secreta de Felipe VI que Juan Carlos I cuenta (sólo) a los más íntimos (y es ésta)

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El detalle que no conocías de la adolescencia del marido de la Reina Letizia

15 de febrero de 2020 (14:17 CET)

Parece que Jaime Peñafiel no le tiene demasiado cariño a la Casa Real. O al menos eso se desprende de las informaciones que saca a la luz relacionadas con los reyes eméritos don Juan Calos I y doña Sofía, así como de la Reina Letizia y del Rey Felipe VI. Y atención a lo que sacó a relucir del Jefe de Estado.

El cronista de la Familia Real se refirió a lo que contó hace 15 años José Antonio Alcina, responsables de la formación y educación de Felipe. Peñafiel sustrajo algunas de las informaciones que allí se encontraban para señalar que el monarca sufre un trastorno del sueño.

Jaime Peñafiel ataca

"Por entonces era un niño maleducado, flojo en los estudios, con falta de asistencia y puntualidad en las obligaciones escolares y déspota. Todo, con un grave problema añadido: el sueño", reveló Peñafiel.

Felipe VI

Una afirmación que vino de lo que José Antonio Alcina contaba en su libro. Este relató a partir de las fuentes que tenía en Zarzuela, entre las que estaba Juan Carlos I, que Felipe atravesaba un momento difícil a causa del crecimiento y la pubertad, que le provocaba vagancia, somnolencia y falta de interés en general.

Así fue la adolescencia de Felipe VI

"Sobre las 7:30h de la mañana la primera tarea era sacar a Felipe de su pesado sueño con todo clase de artimañas. Desde tirarlo de los pies, a abrir la ventana o llamar telefónicamente desde la centralita de la Zarzuela. Pero muchas veces el sueño era tan profundo que todo aquello constituía un trabajo casi imposible", explicó Alcina.

Aunque peor fue la estancia del entonces príncipe en Canadá: "Allí el régimen era muy exigente y estricto. Para empezar, tenía que levantarse a las seis y media. El príncipe empezó a tener problemas con una hora tan incómoda... Chris, su compañero de habitación, hacía de despertador, pero si no conseguía levantarlo, se desesperaba ante un sueño tan persistente y profundo. Había veces que la directora de la escuela había de recurrir a la bolsa de hielo sobre la cara de Felipe".

Y atención, porque contaba el autor que se obligaba a Felipe a dar clases de pie, pues "si colocaba los codos sobre la mesa, se dormía profundamente también".

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