La condición innegociable de Paz Padilla para volver a Sálvame

La presentadora gaditana piensa regresar en septiembre a sus compromisos profesionales

Fotografía: La condición innegociable de Paz Padilla para volver a Sálvame
Fotografía: La condición innegociable de Paz Padilla para volver a Sálvame

Paz Padilla ha pasado el peor año de su vida. Este 2020 no es fácil para nadie debido a las circunstancias actuales, pero mucho menos para la presentadora. La gaditana tuvo que despedirse de tres personas muy importantes para ella en muy poco tiempo. Por un lado, su madre murió en febrero a los 91 años de edad. El golpe más duro se lo llevó de su marido, Antonio Juan Vidal, el amor de su vida. El 19 de julio perdió la vida a causa de una larga enfermedad a los 53 años de edad. 

Paz Padilla y su marido llevaban luchando un año contra ella. No dijeron nada a nadie y lo llevaban todo en secreto. No querían que trascendiera a la prensa porque querían vivirlo en la más estricta intimidad. Descubrieron la enfermedad cuando Antonio Juan tuvo que ser ingresado de urgencia en el hospital y ella canceló ipso facto su función de teatro en Valencia. Allí empezó su peor pesadilla. Por suerte se pudieron despedir. 

paz padilla

La actriz intenta superar este duro trance. Lo hace rodeada de sus familiares, especialmente de su hija Anna Ferrer, quién intenta sacarle una sonrisa recuperando poco a poco la normalidad. Sin embargo, la vida no se lo pone fácil. Recientemente acaba de vivir otro fallecimiento, el de su suegra, la madre de Antonio Juan, quién fallece tan solo tres semanas después. 

Sus familiares le recomiendan que vuelva a la televisión. Quieren que recupere sus compromisos profesionales. Parece que está preparada para hacerlo, sin embargo ya ha dicho a Sálvame que no quiere hablar de esto. Seguramente lanza un emotivo mensaje a su marido y un agradecimiento a todos sus compañeros, como ya hizo con su madre. No obstante, no quiere sentarse en la silla para conceder una entrevista. Paz Padilla quiere seguir con su vida. Es la única condición innegociable que pone para regresar.