La Reina Letizia, el Rey Felipe VI y el rey emérito, Juan Carlos I | EFE

Juan Carlos I se carga el matrimonio de Letizia y Felipe VI contando lo más gordo en petit comité

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El rey emérito no se muerde la lengua

03 de julio de 2020 (12:00 CET)

Juan Carlos I sabe muy bien que está arrinconado. Al menos, de momento, en lo que se refiere a su familia y a la Casa Real. Todas y cada una de las recientes informaciones que han ido apareciendo no han hecho otra cosa que poner el foco en la institución. Entre otras cosas porque el emérito ha sido protagonistas de noticias que lo relaciona presuntamente con el cobro de comisiones así como de haber amasado una fortuna de manera poco legal.

Todo ello ha llevado a que su hijo Felipe, ahora ya Rey, haya optado por apartarlo de la Casa Real. Ojo, no del todo, como muchos le están reclamando. El emérito sigue formando parte de la Familia Real y no de la Familia del Rey como muchos ya desearían.

Sin embargo, sí que Felipe emitió un comunicado hace meses en el que aseguraba que renunciaba a la futura herencia de su padre y que sobre todo, desproveía al emérito de su asignación económica mensual.

Don Juan Carlos I y Felipe VI

Juan Carlos I cuenta lo más gordo

Esa acción de Felipe ha tenido su reacción en Juan Carlos. Y es que el emérito guarda cada vez una peor relación con su hijo. Apenas se hablan ya. Con su nuera, Letizia, hace ya años que mantienen el contacto mínimo e imprescindible. Nunca congeniaron y, a raíz de los últimos líos, Ortiz ha aprovechado para presionar a su marido para que arrincone aún más a su padre.

Y la venganza del marido de la reina Sofía no es otra que la de contar en petit comité que, como ocurre con su matrimonio, la realidad no es la que aparenta ser. Felipe y Letizia, como apunta Juan Carlos en petit comité a sus amigos, no son el matrimonio perfecto que se vende desde La Zarzuela.

El caso es que va a ser muy difícil que se rompa teniendo en cuenta, como apunta el emérito, que la voluntad de Letizia es seguir siendo reina al precio que sea. La ambición de la reina es, para el emérito, motivo suficiente para que el matrimonio siga en pie.

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