Juan Carlos I | EFE

Juan Carlos I pierde los nervios y hace esto. “¡Soy el Rey!”. Últimas 24 horas

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El emérito monta el lío en la cuarentena

15 de abril de 2020 (13:59 CET)

La crisis del coronavirus no es igual para todos. EL COVID-19 y sus consecuencias no tienen la misma afectación en todos los españoles.

Son muchos los que deben permanecer encerrados en casa ya acumulan la ansiedad de tener que estar haciendo cuentas para llegar a final de mes. Sobre todo los que tienen un negocio y han tenido que cerrar. Y es que dejar de facturar varias semanas puede ser letal para un restaurante o un bar. Y más teniendo en cuenta la forma en la que llegan las ayudas. Porque el cobro de la cuota de autónomo ha sido puntual, pero son muchísimos los que todavía están esperando la  subvención del estado que, al menos, les permita comer. Y lo que queda.

El coronavirus no afecta a la monarquía

Un problema que, por supuesto, no padecen en la Casa Real. En Zarzuela no falta de nada. Aunque la reina Letizia hubiera tenido que estar en cuarentena después del contacto con Irene Montero, de la que esta semana se dio a conocer su positivo en coronavirus, su confinamiento es diferente al del resto de la población española.

irene Montero y Letizia

Ellos no tienen que cuidar de un negocio, mientras que pueden disfrutar al aire libre en el jardín del estado de alarma que se ha declarado en España. No obstante, hay que decir que, por lo menos, los monarcas respetan el confinamiento. Y es que los hay en la familia real que se lo saltan a la torera.

Juan Carlos pierde los nervios

Por ejemplo, Juan Carlos I. El emérito debe perder los nervios en casa porque se pasa por el forro las recomendaciones del Gobierno de Pedro Sánchez. De hecho, la primera semana no dudó en ordenar a su chofer que le llevara a ver a su hija Elena. Y sí, fue en su coche, reduciendo el riesgo de contagio, pero poniendo en juego su salud. Y es que el emérito pertenece al grupo de riesgo, dada su edad y su delicado estado de salud.

Juan Carlos I | EFE

Pero con su “¡Soy el Rey!”, el monarca hace lo que quiere. Del mismo modo que le resbala la mala imagen que ha generado en España tras el escándalo de los 100 millones de euros presuntamente cobrados en comisiones de Arabia Saudí. Y es que no parece que le afecte mucho que su hijo Felipe VI le haya retirado la asignación y haya renunciado a su herencia.

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