Jorge Javier Vázquez bloqueado en Instagram. El ligue de Tinder que revoluciona su verano

El presentador catalán descubre su perfil de la app de citas y asegura que no tiene suerte

Fotografía: Jorge Javier Vázquez bloqueado en Instagram. El ligue de Tinder que revoluciona su verano
Fotografía: Jorge Javier Vázquez bloqueado en Instagram. El ligue de Tinder que revoluciona su verano

Este verano Jorge Javier Vázquez no ha tenido reparos en crearse un perfil en Tinder, la app de citas más descargadas. El presentador no ha tenido mucha suerte en su búsqueda y es que los hay quiénes no creen que sea el auténtico, mientras que otros solo quieren quedar con él para acostarse con un famoso o simplemente en su cita se dedican a preguntarle cosas sobre Sálvame y no sobre él como persona. Ciertamente no ha tenido éxito, aunque no se da por vencido. Allí está. 

jorge javier tinder

«Estoy así así con Tinder, para qué nos vamos a engañar. Tengo puesta mi foto en el perfil y al principio pensé que me lloverían las ofertas, pero con el tiempo me he dado cuenta de que, fundamentalmente, suceden dos cosas: que la gente no se cree que soy yo y que la que se lo cree y me da un like, match o lo que sea tiene más ganas de conocer al presentador que de ligar. Y yo, la verdad, estoy en Tinder fundamentalmente para ligar; no para que un chorbo me diga que quiere conocer al Jorge Javier que se esconde detrás del presentador –menuda cursilería–, para firmar autógrafos o para contar chismes de Sálvame», cuenta Jorge Javier Vázquez. 

«Me cansa cuando un muchacho me empieza a decir que por qué hablo con él cuando seguro que tengo a cientos de miles detrás de mí. ¿La gente qué se piensa? ¿Qué tengo lista de espera para fornicar? O cuando otro me asegura que él no es como los demás. O cuando el de más allá me confiesa que su sueño es entrar en ‘Gran Hermano’. Luego están los que quedas con ellos y se ponen tan nerviosos que no paran de hablar. Y hablan y hablan y hablan», confiesa el catalán.

«A mí me gustaría ser como mi amigo G., que se fue el otro día a correr al Retiro y, al acabar, abrió el Grindr, empezó a hablar con un maromo de la zona, y acabó, a los tres cuartos de hora, en su cama después de haber pasado previamente por su ducha. Para lavarse, digo. A mí, me gustaría ser así, pero me muero de vergüenza pensando que al dirigirme al piso del ligue tengo que coincidir en el ascensor con algún vecino. O a la salida del portal. Si a veces no me miro en el espejo para no tener que saludarme. Y luego es que también me da apuro pensar lo que imaginarán los que se acuesten conmigo», cuenta. Él no es así. 

Asegura que cuando salía por la noche y bebía le costaba menos acercarse a un hombre, ahora eso de ligar se le complica. «Antes, como me gustaba más beber, pues me daba bastante igual. Ahora que me estoy quitando, me da un poco de mal rollo porque creo que el otro tiene unas expectativas que probablemente no se cumplan. Me la baja pensar que no voy a estar a la altura. Cuando uno conoce a alguien a través de la televisión, siempre se ha forjado una idea que poco tiene que ver después con la realidad. Total, que entre unas cosas y otras, el verano me lo estoy resolviendo yo solito. Y ni tan mal, oye», finaliza orgulloso. 

El presentador comparte con sus lectores una historia que le deja de piedra. «Cuando pensé que con Tinder me había sucedido de todo, he aquí una nueva historia que me deja totalmente descolocado. El sábado por la mañana, empiezo a hablar con un muchacho que vive en Londres. Publicista, no le importa que sea mayor que él. No le importa que sea más bajo que él. Parece que hacemos gracia. El muchacho es impresionante. Nos intercambiamos cuentas de Instagram y, tras ver el mío, recibo un mensaje que me dice: “¿821.000 seguidores?”. “Lo siento, lo siento” le respondo. Como si me hubiese pillado en alguna falta. “No, no, no tienes que decir lo siento. Pero perdona que sea tan rudo: jamás me había pasado algo así y me da miedo”. Acto seguido desaparece de mi Tinder y me bloquea en Instagram.