Jennifer López se quita 10 años de cuerpo y cara en su última foto en el gym

Un cambio más que evidente

Fotografía: Jennifer López se quita 10 años de cuerpo y cara en su última foto en el gym » Diario Gol
Fotografía: Jennifer López se quita 10 años de cuerpo y cara en su última foto en el gym » Diario Gol

Hay una gran cantidad de situaciones que la ciencia incluso con su gran avance no es capaz de explicar. Una de ellas es cómo hace Jennifer López con casi 51 años de edad para verse cada día mejor. Algunos en Hollywood ya han empezado a definirla como la Benjamin Button de las estrellas, ya que la juventud parece llegar con el paso del tiempo. Nuevamente ha dado un golpe de conservación sobre la mesa en su última foto en el gym donde se quita 10 años de cuerpo y cara.  

El entrenamiento no para en la rutina diaria de JLo. La cuarentena para la cantante y empresaria bajo ningún motivo significó unas vacaciones, sino la preparación para la ilimitada agenda que deberá enfrentar cuando pase la crisis. Incluso se llegó a filtrar cuando la pandemia comenzaba, que se saltó la cuarentena con el objetivo de ir a entrenar. 

La realidad es que en casa no le faltan equipos para realizar sus ejercicios, lo que no sorprende. El tema que dejó realmente mudos a sus más de 120 millones en redes fue una foto que se hizo con ropa deportiva. Y es que la Diva del Bronx con una pose seductora dejó ver su cuerpazo que se quedó congelado en el tiempo y su rostro sin imperfecciones. 

La disciplina alimenticia de Jennifer López

Muchos se van por el pensamiento de que JLo se mantiene estupenda por un tema de genética. Sin embargo, el esfuerzo diario que hace desde hace muchos años, es la verdadera razón de sus resultados. 

La alimentación de Jennifer López es la clave para que su cuerpo le responda de la mejor forma posible. Kelvin Fernández, su chef, en una entrevista para Us Weekly reveló una anécdota graciosa que demuestra lo estricta que es la artista con la comida: «Si meto la pata, ella me lo echa en cara, en una ocasión quise hacer algo bonito por ella y organicé una cena familiar. Al día siguiente se me acercó y me dijo: ‘Kevin, anoche me serviste arroz’. Le contesté: ‘No, no, no, no. Había ensalada, había pollo. Tú fuiste la que se lanzó a por el arroz».

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