Felipe VI tiene una enfermedad que es (casi) un secreto de Estado (y es ésta)

El problema oculto del esposo de la reina Letizia

Fotografía: Felipe VI tiene una enfermedad que es (casi) un secreto de Estado (y es ésta)
Fotografía: Felipe VI tiene una enfermedad que es (casi) un secreto de Estado (y es ésta)

Mucho se ha escrito sobre los secretos ocultos de la casa real. Y se sigue escribiendo. No hay semana en la que los habituales cronistas de la familia real como Jaime Peñafiel o Pilar Eyre no saquen a relucir algún detalle que no conocíamos.

Pero no son los únicos. Libros como el de Leonardo Faccio, Letizia, la reina impaciente, o el de David Rocasolano, Adios princesa, siguen dando de qué hablar. O por ejemplo, el que escribió José Antonio Alzina, encargado de formar a Felipe cuando era un adolescente.

Jaime Peñafiel recuerda la presunta enfermedad de Felipe VI

Un proyecto en el que explicaba como había llevado a cabo la educación del entonces príncipe y cuál era su comportamiento. Un libro que en Zarzuela no querían que saliera a la luz, pues estuvo dos años bloqueado. Pero finalmente llegó a las librerías. Y en el deja entrever que Felipe sufría un trastorno del sueño. Así lo recordaba Jaime Peñafiel en uno de sus artículos.

Jaime Peñafiel

Según Peñafiel, cuando Felipe tenía 16 años era un niño maleducado, flojo en los estudios, con falta de asistencia y puntualidad en las obligaciones escolares y déspota. Todo, con un grave problema añadido: el sueño”. «Se dormía incluso estando de pie», había revelado Alzina por su parte.

Problemas de sueño

«Sobre las 7:30h de la mañana la primera tarea era sacar a Felipe de su pesado sueño con todo clase de artimañas. Desde tirarlo de los pies, a abrir la ventana o llamar telefónicamente desde la centralita de la Zarzuela. Pero muchas veces el sueño era tan profundo que todo aquello constituía un trabajo casi imposible», seguía Peñafiel.

Felipe adolescente

Un problema que también padeció cuando se fue a estudiar una temporada a Canadá. «Allí el régimen era muy exigente y estricto. Para empezar, tenía que levantarse a las seis y media. El príncipe empezó a tener problemas con una hora tan incómoda… Chris, su compañero de habitación, hacía de despertador, pero si no conseguía levantarlo, se desesperaba ante un sueño tan persistente y profundo. Había veces que la directora de la escuela había de recurrir a la bolsa de hielo sobre la cara de Felipe», explicó el cronista.

Pero el problema persistía durante el día. La parecer, le hacían dar clases de pie, ya que si se sentaba terminaba durmiéndose: «Si colocaba los codos sobre la mesa, se dormía profundamente también».