La Voz Kids Eva González

“¿Eva González lo ha leído?” Cayetano Rivera calla: ¡Sacan la basura! (y apesta)

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Sin esperarlo vuelven a salir nuevos trapos sucios de la familia Rivera

05 de noviembre de 2019 (12:09 CET)

Llegó el gran día. Después de anular la presentación por su preocupante estado de salud, Cayetano Martínez de Irujo por fin dio a conocer "De Cayetana a Cayetano", la publicación de sus memorias. El jinete terminó siendo ovacionado entre lágrimas. Este nuevo libro está siendo todo un éxito, pero no está gustando a todo el mundo por igual. Sus memorias continúan dando mucho de qué hablar y eso que lleva poco tiempo a la venta. Los lectores van pasando de página y se sorprenden con cada anécdota. 

El Duque también ha hablado de sus relaciones con otras personas, más allá de los miembros de la Casa de Alba. Como por ejemplo Francisco Rivera, exmarido de su hermana, Eugenia Martínez de Irujo. En sus memorias, Cayetano desvela el motivo por el que rompió su relación de amistad con su excuñado. En el libro también reconoce que fue uno de los pilares más importantes de su vida. Por eso también le dedica palabras de cariño. "Me parecía un chico con vivencias y circunstancias parecidas a las mías: una madre complicada (aunque ambas fueran tan diferentes) y huérfano de padre desde muy joven", explica. Según sus palabras, el diestro de ofreció "el apoyo que nunca había tenido" y establecieron "una relación muy estrecha". Cuando murió su madre, Carmina Ordónez, fue al primero que llamó y rompió a llorar. 

El duque y el diestro fueron grandes amigos, casi inseparables. Es más. Cayetano fue el padrino de la boda con su hermana Eugenia. Sin embargo, con el tiempo la relación se enfrió. El jinete confiesa que todo terminó cuando pidió la custodia de su sobrina, Cayetana Rivera, que estaba en manos de su hermana. "Ser padre de una niña no le daba derecho a pedir que le quitaran la custodia a una madre sin motivo". 

Cayetano cuenta que Fran Rivera le aseguró que era "la voluntad de la niña", pero él considera que era "un argumento baldío al tratarse de una niña de catorce años quejándose de su madre porque la obligaba a estudiar". Para él fue también un "irresponsable" y también se arrepiente de haber dejado de hablar a su hermana durante dos años. Para él, Eugenia tenía razón. 

 

 

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