Juan Carlos I | EFE

“Está muy mal”. Juan Carlos I tiene prohibido contarlo. Secreto médico (y es de ella)

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El preocupante estado de salud que circula por la casa real

30 de abril de 2020 (12:48 CET)

La casa real no ha escapado al coronavirus. Sin ir más lejos, cuando empezó a propagarse la pandemia, la reina Letizia tuvo que confinarse durante 14 días tras haber mantenido contactos con Irene Montero, que dio positivo por COVID-19.

Por suerte para la ex de Televisión Española y la gente de su entorno cercano, el rey Felipe VI, la infanta Sofía y la princesa Leonor, la cosa no fue a más y a las dos semanas pudo volver a juntarse con los suyos.

irene Montero y Letizia

La abuela de Letizia preocupa

No obstante, la preocupación en el seno familiar permanece. Sobre todo por el hecho de que los eméritos Juan Carlos I y Sofía son pacientes de alto riesgo debido a sus 82 y 81 años, respectivamente. Pero no son los únicos miembros cercanos a Felipe y Letizia en edad avanzada que causan consternación en Zarzuela.

Menchu Álvarez del Valle, abuela de la reina Letizia, se encuentra pasando el confinamiento en soledad. Algo que en la casa real callan, pero que ella misma explicó a Carmen Duarto en una conversación publicada en La Razón.

Menchu Álvarez del Valle, la abuela de la reina Letizia, en compañía de su otra nieta, Tela Ortiz, durante la entrega de los Premios Princesa de Asturias que se celebró en octubre pasado en Oviedo. /EFE

Menchu se sincera

Cabe decir que respecto al coronavirus, Menchu está perfectamente. Y asegura que su familia anda muy pendiente de ella. Pero apuntó que empieza a sufrir los achaques de la edad, agravados por el hecho de pasar sola estos días. Y algunos aseguran que “está muy mal”.

“Hay días en los que apenas hablo, tan solo con mi hijo, que me llama a diario”, comentó. Aunque Menchu prefiere que sea así. “Mi familia está muy pendiente de mí, demasiado diría yo, porque soy muy independiente”, señala Álvarez del Valle, que preferiría poder relacionarse en persona con ellos.

Y es que entonces habló de los inconvenientes que tiene estar a punto de cumplir 92 años y estar sola en casa. “Es precioso cumplir esa cantidad de años y más en buenas condiciones. Es cierto que he perdido algo de movilidad y, a veces, por falta de uso, pierdo agilidad con las palabras y tengo que buscar algunas porque las olvido, pero enseguida encuentro una que también sirve. Quizá esa falta de conversación hace que se me pierdan las palabras”.

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