"Enfermedad terrible". María Patiño no lo cuenta en Sálvame. Nos tememos lo peor

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La colaboradora de Sálvame llama a su gran amiga en estos momentos tan difíciles

María Patiño llora socialité

02 de abril de 2020 (10:45 CET)

María Patiño, única colaboradora femenina que acude al plató de Sálvame, está muy preocupada por su gran amiga Mila Ximénez. La ex de Alberto Santana ha preocupado a todos sus seguidores con sus últimas publicaciones en su blog de una conocida revista. En una hablaba del confinamiento. No lo estaba llevando mal, pero reconocía quedarse en casa solo para que a ella no le pasase nada y no se preocupase su hija. 

mila ximénez sálvame

Más ha asustado con su segundo escrito. "Estos días se ha instalado en mí un okupa", empieza. Por suerte no se ha infectado de coronavirus, pero sí ha cogido un herpes zóster y no lo está pasando muy bien. La colaboradora trata al herpes como si fuese un individuo indeseable y al que le ha declarado la guerra. "Lo que no sabe es que a lo largo de mi existencia he creado autodefensas suficientes para que se convierta en una molestia a la que intento hacerle el mínimo caso posible". 

Debido al herpes tuvo que saltarse el confinamiento por unos minutos para acudir a la farmacia. La tertuliana se sintió como una presa cuando le dejan salir unos minutos al patio. No había nadie por la calle. Absoluto silencio. "Corría con miedo a por mis medicamentos en una calle vacía donde se respiraba pérdida y soledad. Ninguno estábamos preparados para vivir esto. Y, aún así, nos hemos cogido de la mano para cruzar este puente", describe.

La tertuliana admira la solidaridad de las personas y como han unido fuerzas para superar esta batalla, como también superará ella la del maldito herpes. "La solidaridad, el intento de mostrar que estamos bien con nuestras salidas a aplaudir a los balcones, nos indica que teníamos una fortaleza escondida. Pero también tenemos que permitir que broten nuestras debilidades, como mis ampollas producidas por este herpes que juega a desquiciarme. Debemos reconocer que tenemos miedo y que necesitamos esos abrazos que nos calentaban en momentos de frío", concluye. 

 

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