Reina Letizia

El tatuaje secreto de la reina Letizia desata la mayor polémica interna en la Casa Real

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El grabado que levanta polvareda en Palacio

07 de julio de 2020 (14:27 CET)

No es un secreto que la reina Letizia tuvo una juventud movidita. Sobre todo durante su época de estudiante de periodismo. Así lo han revelado en alguna ocasión Jaime Peñafiel o Pilar Eyre, cronistas especializados en la casa real.

Por ejemplo, de cuando estuvo en México. Según se puede ver también en algunas fotos que circulan por la red, Letizia vendía tabaco por la calle. Era el empleo que tenía mientras realizaba su tesis doctoral y de donde sacaba el dinero para irse de fiesta con sus compañeros. Fue antes de que contrajera matrimonio con un ex profesor suyo del instituto. Antes de que se divorciara del mismo y se casara con Felipe VI.

letizia tabaco

Juventud movidita

O la historia que explicó Eyre acerca de las estancias de Letizia en Cataluña. Según la periodista, mientras su hermana estaba estudiando en la Comunidad Autónoma, Letizia “aprendió a hablar catalán” cuando recorría la Costa Brava haciendo autostop.

“Letizia conoce muy bien el catalán porque cuando su hermana estaba aquí, ella aprovechaba para venir los veranos y recorrer toda la Costa Brava haciendo autostop. Así aprendió catalán". Una época en la que, además, afirmó Pilar que tenía una “vida sexual ajetreada en algunos campings”.

El tatuaje secreto de la reina Letizia

Pero atención a lo que se ha filtrado de los círculos más cercanos a la esposa de Felipe VI. Un asunto que levantó cierta polvareda en la casa real.

Al parecer, en aquella época “Letizia se hizo un tatuaje en un lugar oculto”. Algo que le recordaría su juventud para toda la vida. Y  lo hizo en una parte del cuerpo de esas que solo se ven de vez en cuando. Pero las suficientes como para que desde la Zarzuela se le recomendara eliminarlo cuando tenía que convertirse en esposa del actual Jefe de Estado.

letizia recepción argentina

Resulta que los tatuajes no son bien vistos en las figuras monárquicas. Tanto es así que la reina no tuvo otra que tomar medidas para que ese grabado quedara oculto para siempre.

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