La Reina Letizia | EFE

“El servicio raja”. Y es de la Reina Letizia (o lo que se cuece con Felipe VI en Casa Real)

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La Reina de España está en el punto de mira

23 de septiembre de 2018 (15:00 CET)

No es ningún secreto que la Reina Letizia es una mujer muy exigente, lo es que ella misma, pero también con los que están a su alrededor. Ortiz es consciente que el puesto que ocupa exige mucha responsabilidad y, pese a que algunos la critican constantemente, ella tiene en mente hacer todo lo posible para que la Casa Real de una buena imagen.

El problema es que por el camino ha dejado a más de uno con la moral por los suelos. Y es que, tal y como explican varios medios, el trato de Letizia con sus empleados no es precisamente el más amable.

Las críticas del servicio

De hecho, no son pocos los que avisan: “El servicio raja”. Y es que la llegada a la Zarzuela de la Reina Letizia provocó un terremoto de los de magnitudes importantes. Cuentan desde dentro que el primer día que llegó a palacio, lo hizo con una libreta y un boli.

¿Para qué? Para entrevistar a cada uno de los trabajadores de la Zarzuela y saber a qué se dedicaban y así poder tener controlado todo. No sabemos si, después de las entrevistas, todos siguieron trabajando allí, pero teniendo en cuenta lo estricta que es, la limpieza debió ser considerable.

La Reina Letizia | EFE

Donde sí que lo puso todo patas arriba fue en la cocina. Es de sobras conocido el gusto de la mujer de Felipe VI por la comida sana y saludable. Tanto es así que desde el primer día exigió al servicio y a los cocineras que preparasen una dieta rica en frutas, pescado, verduras y legumbres.

A partir de ese momento, el Rey Felipe entendió que si quería comerse un buen chuletón, debería hacer lejos de palacio. Una dieta que también se ha impuesto en el colegio donde sus hijas, las princesas Leonor y Sofía, acuden. Ellas y el resto de niños se alimentan de una manera muy healthy.

Pero más allá de la comida, también cuentan desde dentro que la Reina quiere tener cada mañana una peluquera a su servicio para que le ayude a lucir estupenda. Eso sí, tanto su ropa como la de sus hijas la elige ella, nadie más.

Por último, una nueva exigencia, pero con su marido como protagonista. Y es que desde el momento en el que puso un pie en la Zarzuela ya le dejó muy claro a Felipe que su perro Puskin no era bienvenido. Y, como no, el Rey acató.

Una serie de exigencias y de detalles que dan buena cuenta del carácter de una Letizia que, como bien saben en Zarzuela, no se anda con tonterías.

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