El Rey Felipe VI junto a Pedro Sánchez  | EFE

El pacto secreto de Felipe VI, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. La comida que terminó con una botella de whisky

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El rey cierra un acuerdo con el Gobierno de coalición

24 de julio de 2020 (10:32 CET)

Los escándalos relacionados con el rey emérito Juan Carlos I que en las últimas semanas/meses han ido saliendo a la luz no pasan desapercibidos en la Moncloa. En el Gobierno de España andan muy nerviosos con el asunto.

Porque Pedro Sánchez no se esperaba tener un primer año de mandato tan complicado. Entre la crisis por el COVID-19 y la presunta corrupción del ex Jefe de Estado, al Presidente no dejan de crecerle los enanos.

Juan Carlos I

La legislatura más difícil

Sánchez es consciente de que esto afectará a su gobierno y que tendrá repercusiones en las próximas elecciones. Todavía tiene margen de maniobra hasta que dentro de tres años le toque convocar comicios. Pero el panorama que tiene por delante es poco esperanzador. Pedro tiene muchas tareas por delante.

Además, tiene a Pablo Iglesias presionando con algunos asuntos que para nada facilitan su labor. Por ejemplo, por que se tomen medidas con el emérito a raíz de las informaciones que han copado portadas y llenado programas de sociedad y famoseo. Iglesias querría eliminar la monarquía.

Hay pacto

Pero eso no pasará. Y aquí Pedro Sánchez ha encontrado una fórmula para contentar a todos. Porque aunque no quiera, debe dar respuesta a todo lo que está saliendo a la luz. Y se ha cerrado un pacto entre las partes en uno de sus habituales encuentros.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados / EFE

Sánchez sabe que debe mover ficha con los asuntos del emérito. Y lo hará. Pero solo con él. El rey Felipe VI es intocable. De esta forma, consigue contentar a Pablo Iglesias y Unidas Podemos, que quieren represalias contra la monarquía, pero a su vez mantiene el apoyo de Felipe, que le hará falta ante la situación que vive España estos meses. Asimismo, si el rey no quiere que el Gobierno hurgue hasta el fondo, deberá aceptar que se tomen medidas con Juan Carlos. En resumen, el emérito se ha convertido en la cabeza de turco.

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