Juan Carlos I | EFE

El lío en la iglesia (y con un cura) que Juan Carlos I cuenta con mucha vergüenza

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El padre del Rey Felipe y el embarazoso momento que no olvidará nunca

20 de febrero de 2020 (12:30 CET)

Juan Carlos I es un hombre que, ahora que ya no ejerce como rey de España y que no tiene una agenda real que cumplir, vive mucho más tranquilo. De hecho, viendo lo aburrida que se había convertido para el La Zarzuela, decidió mudarse hace poco a Sanxenxo, Galicia, donde tiene muchos amigos con los que conversar en el Club Náutico.

Un Juan Carlos I que, quizás ahora más que nunca, ya no tiene pelos en la lengua a la hora de explicar ciertas cosas del pasado. Y más si ello sirva para manchar un poco más si cabe la imagen de su nuera, la Reina Letizia, con la que no tiene precisamente una muy buena relación.

Una Letizia que le ha hecho pasar, según cuentan desde en el entorno del monarca, más de una situación embarazosa. Y una de ellas es la que relató hace tiempo ni más ni menos que el periodista que más palos le ha pegado a Letizia en los últimos tiempos: Jaime Peñafiel.

El lío con Letizia en la iglesia

Un Peñafiel que da detalles de un episodio que ocurrió hace ya muchos años cuando Letizia y Felipe estaban haciendo los cursillos prematrimoniales para poder casarse por la iglesia.

Unos cursillos que no fueron nada fáciles teniendo en cuenta que Letizia no era precisamente una mujer muy devota: “los antecedentes sentimentales y religiosos de la señorita Ortiz Rocasolano, con un matrimonio civil fracasado o un embarazo interrumpido, vulgarmente aborto, y poca o nula práctica religiosa”, apunta Peñafiel.

Eso sí, parece ser que todo cambió cuando conoció a Felipe. O al menos eso es lo que explica Peñafiel que le respondió Letizia al obispo en una ocasión en la que le preguntó por su fe. Ortiz, seguramente con un tono irónico, fue muy directa: "Es que, cuando conocí a Felipe, vi la luz”.

Pero ojo porque los palos del periodista no acaban allí. Como es bien sabido, Letizia tuvo que firmar un documento previo al enlace en el que ya se marcaba las pautas de un posible divorcio. Un documento que, previo a la firma, consultó la hoy reina con su primo y abogado David Rocasolano.

Pese a que este le dijo que no lo firmara, Letizia acabó aceptando. Tampoco tenía más remedio. Eso sí, la frase que le fijo a su primo, tal y como apunta Peñafiel, es lapidaria: “Desengáñate, esto no es una historia de amor...”.

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