Carnes y verduras a las brasas, pero de sabores inéditos. Foto: Fire

El jugo rojo de la carne poco hecha ¡no es sangre! Atención a lo que esconde

stop

Cuidado con la carne poco hecha

08 de marzo de 2020 (09:43 CET)

Toda nuestra vida hemos supuesto, por razones obvias, que el jugo rojo que viene acompañado de la carne cruda es sangre. Es decir ¿qué más podría ser? Pero este «Hecho» llegó a derrumbarse cuando se indagó un poco más acerca de este tema. 

Momentos posteriores a la muerte de los animales, la sangre es expulsada de la carne, de manera que no forma parte del producto cuando es comercializado y llega a los restaurantes. En cambio, toda esta sangre es tratada por la industria de la carne para ser transformada y aprovechada como un subproducto. Se cree que esta es alta en proteínas y contiene un nivel nutricional importante. 

¿Qué es el líquido rojo que acompaña a los filetes? Se trata de un fluido procedente de la proteína mioglobina. Es una partícula que, a través de su composición, es capaz de retener y transportar oxígeno y unirse con la hemoglobina, lo que da lugar a la existencia del color rojo que tanto conocemos. Además, contiene el hierro en los músculos de los animales. 

Por otra parte, esta pigmentación puede abandonar al filete en cuanto se rebana, pero como no resulta atractivo para el consumidor y se trata de una oxidación, se puede revertir y es lo que hacen las industrias. De no desacelerar el proceso de despigmentación, las piezas toman un tono grisáceo marrón muy poco apetecible. En cambio, cuando la carne es cocinada la parte proteica se ve modificada, lo que causa el tono marrón habitual que sí resulta atractivo. 

¿Es saludable comer carne poco hecha?

El término Rare consiste en dejar cocinando pocos minutos por cada lado a cada pieza de 5 centímetros y entre 40 y 50 °C en el centro. Es probablemente el plato más pedido por lo jugosa que se presenta la comida.

Sin embargo, estudios confirman que el consumo de carne poco hecha podría ser un riesgo para la salud de los humanos, debido a que las bacterias podrían estar presentes aún después de suministrar antibióticos a los animales. 

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad