El despilfarro millonario de María Teresa Campos con Terelu y Carmen Borrego

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La presentadora malagueña nunca ha oculta su poder económico

María Teresa Campos riéndose

28 de octubre de 2019 (12:57 CET)

Las deudas ahogan a María Teresa Campos o eso es lo que se encargan de dar a entender los principales medios de comunicación porque ella misma lo ha negado. De momento no consigue vender su chalet y no ha sido la primera vez que ha tenido que rebajar el precio de éste. La periodista deja el piso de alquiler que había adquirido en Aravaca, muy cerca de su hija Terelu. Algunos medios admitieron que la presentadora tuvo que prescindir del personal de servicio, como su chófer o el jardinero, además de reducir la jornada a las personas que se encargan de la limpieza de su hogar. 

Sea verdad o mentira, María Teresa Campos siempre ha tenido una buena salud económica y ha hecho ostentación de ello, igual que sus hijas. En muchas ocasiones y también lo han dejado claro en su reality, Las Campos, realizan actitudes impropias de cualquier bolsillo.

Las Campos en Nueva YorkLa periodista Rosa Villacastín explicó hace un tiempo a varios medios cómo eran los veranos en las épocas doradas de María TeresaTerelu y Carmen Borrego. Y eran de escándalo. “Entraba en el hotel Coral Beach de Marbella y todo era esplendor. Viajaban con 22 maletas y tenían que llamar a un servicio de paquetería para que se las llevaran al hotel. Reservaban varias suites, una de ellas para la ropa”.

Un despilfarro que no esta a la altura de los mortales. Eso sí, eran muy agradecidas. Y es que tal y como cuenta Villacastín “aunque quisiera invitarlas yo, siempre iban a la barra y sacaban la tarjeta.”.

Una versión que corrobora otra mujer que conoce muy bien a CamposCarmen Rigalt. Eso sí, Rigalt va un paso más allá y deja entrever que muchos se acercaban a la entonces presentadora estrella de Telecinco por mero interés: “Ha sido una mujer tremendamente generosa y gastona. Yo la comparo con Lola Flores. Se gastaba tanto y sin miramiento que podía alimentar a 50 personas en dos días. Yo he vivido esas comidas en vacaciones de verano y cómo Teresa les pagaba el hotel a los amigos. Bueno, más que amigos, a su paso florecían los palmeros. Regalaban mucho, y todo caro, de tal manera que incluso perdía valor humano el regalo”.

Y claro, si hacía este tipo de cosas con amigos, qué menos con sus hijas: “En las vacaciones, cada vez que Teresa salía a comprar, era habitual escuchar a Terelu decirle ‘cómprame esto o lo otro'. Y la madre siempre llegaba con el doble de lo que la hija le pedía.”, relata Rigalt. Un derroche millonario que pertenece, eso sí, a otra época. Ahora poco queda de eso.

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