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Destapado: lo que hizo Ortega Cano para que la hija de Rocío Jurado no le vuelva a hablar nunca

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El torero tapa este secreto que le desvinculó de Rocío Carrasco en el pasado

17 de junio de 2020 (13:37 CET)

Desde que Rocío Jurado falleció su familia se ha desquebrajado por completo. Ella era la única persona que la mantenía unida. Desde su triste pérdida en 2006 nada volvió a ser igual. Rosa Benito se separó de su hermano, Amador Mohedano. José Fernando acabó en un centro psiquiátrico por adicciones y aunque Ortega Cano en prisión por un homicidio imprudente. Sin embargo, quién acapara más titulares es Rocío Carrasco. La hija que tuvo con el boxeador. Incluso ésta no mantiene contacto con sus propios hijos, los nietos de Jurado. Algo que ella no soportaría. 

Se ha hablado en numerosas ocasiones del motivo del distanciamiento de madre e hijos, sin embargo se ha guardado en silencio la verdad sobre el distanciamiento de Carrasco y Ortega Cano. "Ya no quiero a Rocío Carrasco. Tampoco la odio pero no existe ese cariño ni la relación que hubo en sus tiempos", llegó a decir el torero en Viva la vida.

rocío carrasco con ortega cano

Según el periodista de Sálvame Antonio Rossi, la ruptura entre ambas partes vino propiciada por la venta del piso de Miami que ésta heredó de su madre al fallecer. Esta vivienda era propiedad de Rocío Jurado y Pedro Carrasco, los padres de Rocío Carrasco. Todavía quedan algunas fotografías en su interior de los tres, como una familia feliz, en la década de los 80. 

En esa casa se refugiaba Jurado durante sus giras americanas. Contaba con dos plantas, un gran comedor, una amplia cocina y un jardín con dos piscinas. Ortega Cano no quería perder esa vivienda donde su mujer fue tan feliz. Sin embargo, en 2010 y sin consultarlo, Carrasco encontró un vendedor. Le ofreció 900.000 euros. Ya no se volvió a hablar nunca más con Ortega Cano. 

En sus últimas voluntades, Rocío Carrasco se convirtió en heredera universal de su patrimonio musical, así como todas sus pertenencias personales y profesionales: derechos, muebles, joyas, entre otros objetos. No solo heredó la casa de Miami, también la finca El Administrador en Chipiona y la mitad de otra que compró cuando ya estaba casada con Ortega Cano. 

La casa que tenía en La Moraleja la vendió Jurado antes de morirse y la dividió entre partes, para sus tres hijos. Sus hermanos, Amador y Gloria Mohedano, se quedaron con la finca Los Naranjos. Amador se quedó también con una nave industrial en San Sebastián de los Reyes y la hermana con otra casa, Mi abuela, en Chipiona. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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